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Los 5 mejores de esta semana

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Festival de Cannes 2026 (II): crónica día a día, películas y palmarés.

Decía Alfred Hitchcock que “el cine es la vida sin las partes aburridas”. Y en Cannes el cine es la vida, así que el aburrimiento no existe. La segunda semana es aún más intensa que la primera. Llegan más películas con mucha más gente, y para el primer fin de semana (el ecuador del Festival), la cosa está fuera de control. Se ven más personas corriendo de sala a sala con comida en la boca, más modelos parando el tránsito, ya sea en la calle o en los pasillos, mientras posan para fotógrafos, y a las mujeres durmiendo sentadas en el piso con vestidos de gala carísimos, ahora se suman los ronquidos de espectadores durante varias proyecciones, y esto no es culpa de la calidad de las películas, sino que las exigencias físicas y mentales que demanda cumplir con el abanico de cine que ofrece Cannes, no es para todo el mundo.

Sábado 16: La tranquilidad

Por suerte, aparece el japonés Ryusuke Hamaguchi (ganador del Oscar a película internacional en 2022 por Drive My Car), y como si se tratara de un mágico té oriental, calma las aguas con Soudain, drama introspectivo sobre la amistad entre una francesa (Virginie Efira) y una japonesa (Tao Okamoto). Dura más de tres horas y posee una larga conversación de hora y media en su centro, que remite al mejor cine de Eric Rohmer o Richard Linklater. Ganó merecidamente el premio a Mejor Actriz para sus dos protagonistas.

Domingo 17: Regreso a la locura y algunas decepciones

El problema es que el domingo 17, apareció Hope, del surcoreano Na Hong-jin, y volvió la locura al Palais. Se trata de una rareza para las películas que habitualmente compiten por la Palma de Oro: es una historia de acción, comedia y ciencia ficción, frenética desde el minuto uno, y hay que agradecer la presencia de este tipo de cine en la competencia oficial, que parte del innovador régimen del Festival desde que lo dirige Thierry Frèmaux. A pesar de tener complicaciones con el uso de imágenes generadas por computadora, cuenta con algunas escenas de acción y comedia que sacaron arengas y muchas risas al público en sala.

A la decepción que había significado Historias paralelas del iraní Asghar Farhadi, hay que sumarle Sheep in the box, del japonés Hirokazu Koreeda, ganador de la Palma de Oro en 2018 por Shoplifters. Cuenta la historia de una familia que decide adquirir un niño robot (si, leyó bien) para intentar superar el duelo de su hijo fallecido. Es una verdadera pena que Koreeda, uno de los grandes humanistas del cine moderno, no le haya encontrado la vuelta a un tema que está en boca de todos los últimos años, más cuando Spielberg, cineasta con el que siempre se compara al japonés, hizo ya hace 25 años, un largometraje muy similar con AI.

También es algo decepcionante Paper Tiger de James Gray, una de las dos películas norteamericanas que estaban en competición (la otra es The Man I love, de Ira Sachs). Cuenta con un poderoso tridente de actores en Adam Driver, Miles Teller y una desperdiciada Scarlett Johansson, y se trata de una historia de dos hermanos neoyorquinos, que tienen que lidiar con la mafia rusa en los años ochentas, para así sacar un negocio adelante. Es un tema que el director Gray (quizás el cineasta más subvalorado de una generación en la que también se encuentran Christopher Nolan, el recientemente oscarizado Paul Thomas Anderson, Wes Anderson o Darren Aronofsky), ya había tocado con mejores resultados hace casi veinte años en We Own The Night, con Joaquín Phoenix, Mark Wahlberg y Eva Mendes. De todas maneras, Paper Tiger tiene uno de los grandes desenlaces del Festival en una escena ubicada en un pastizal, de la que conviene no comentar mucho, pero tiene un excelente uso del suspenso Hitchcockiano.

Martes 19: Dos gigantes

El martes fue el turno de dos pesos pesados del cine internacional: el español Pedro Almodóvar con Amarga Navidad, y el ruso Andrey Zvygiantsev con Minotaur. La del español, que se estrena este jueves 28 en salas locales, es un nuevo ejercicio de auto ficción, con un cineasta escribiendo un guión sobre las vivencias de una directora “de culto”, como se bromea en la película. Almodóvar había hecho un planteo similar en Dolor y Gloria, de 2019 y con Antonio Banderas. No está entre lo mejor de su creador, pero tiene dos momentazos musicales vinculados a Chavela Vargas, y es un divertido juego por parte de un artista que ya se ve a si mismo, dentro de lo más importante de la cinematografía europea de los últimos cincuenta años.

Por otra parte, Minotaur del ruso Andrey Zvygiantsev es una de las grandes películas del Festival. Una doble remake del clásico francés La Femme Infidèle de Claude Chabrol, y de Unfaithful de Adrian Lyne, con Diane Lane y Richard Gere, Minotaur narra la historia de un oligarca ruso que descubre que su esposa lo está engañando con un joven fotógrafo. La guerra con Ucrania está de forma muy sutil en el fondo de la narración, con carteles, televisores y tablets llenos de noticias y mensajes patrióticos. La película es un notable ejemplar para demostrar que en el cine, lo que importa no es lo que se cuenta, sino como se cuenta. Ganó el Gran Premio del Jurado (algo así como el segundo puesto), y no hubiera desentonado haberse quedado con el máximo galardón.

Miércoles 20: The Rami I Like

El miércoles 20 fue el turno de The Man I love, de Ira Sachs. Se trata de un drama con toques de musical, situado en los años ochentas durante la epidemia del SIDA. Rami Malek, en la mejor interpretación de toda su carrera (muy superior a su Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody), se mete en el papel de un hombre que quiere dar un último gran espectáculo antes de morir. Tiene mucho de ese clásico que sigue siendo All That Jazz de Bob Fosse, y le puede valer otra nominación al Oscar a su protagonista.

Jueves 21: Epopeyas Queer

El jueves 21, que es el último día “importante” del Festival, ya que viernes y sábado son jornadas de repaso, tuvo dos epopeyas gays para cerrar la competencia oficial: Coward, del belga Lukas Dhont, y La Bola Negra de los Javis (pseudónimo usado para el dúo creativo de los españoles Javier Ambrossi y Javier Calvo). Coward es una historia de amor entre dos soldados, que se dedican a entretener a las tropas del ejército de Bélgica en la Primera Guerra Mundial, en lugar de pelear. Es una mezcla de All Quiet on the Western Front con Brokeback Mountain, y sus protagonistas Emmanuel Macchia y Valentin Campagne compartieron el premio a Mejor Actor.

Pero lo realmente importante para cerrar la competencia, fue ese pequeño terremoto que es La Bola Negra de los Javis (Ambrossi y Calvo), que venían de hacer una enorme miniserie con La Mesías (disponible en HBO Max). Se trata de una de las películas más ambiciosas de la historia del cine español, ya que adapta una obra inacabada de Federico García Lorca, y se atreve no solo a completarla, sino que también ficcionaliza su orígen, creando tres ríos narrativos (1932, 1937 y 2017) unidos por el deseo y el dolor. Es una película imperfecta y llena de excesos, pero la pasión de los cineastas por contar la historia, termina convirtiendo a La Bola Negra en un relato tan emocionante como imponente. Está protagonizada por jóvenes estrellas y en roles secundarios, aparecen dos divas de estatura, como son Penélope Cruz y Glenn Close. Sus creadores compartieron el premio a Mejor Director junto al polaco Pawel Pawlikowski por Fatherland.

Viernes 22: El cierre soñado

Para el último día de la competición, cuando escasean las fuerzas para apreciar (o incluso ver) una película de dos horas y media, la mayoría de lo proyectado casi pasa desapercibido. Pero The Dreamed Adventure, de la alemana Valeska Grisebach es una de las propuestas más originales: una combinación del mejor slow cinema, con una trama negra sobre una arqueóloga que regresa a su pueblo, lugar remoto entre la frontera búlgara y turca. Allí, tras ayudar a un amigo del pasado, se enfrentará a un violento mundo masculino que añora «la era de los hombres» y al que encarará con un constante coraje. Tiene mucho del cine del gran Michelangelo Antonioni y se llevó el Premio del Jurado (un tercer puesto).

Palma de Oro

Fue el lunes 18 que apareció Fjord, del rumano Cristian Mungiu, un hombre que ya sabía lo que era tener la Palma de Oro en su casa, al triunfar en el Festival de 2007 con 4 meses, 3 semanas y 2 días, sobre un aborto en tiempos de Ceaușescu. La película va sobre un conservador matrimonio cristiano (la noruega Renate Reinsve, protagonista de la reciente Sentimental Value, y el hollywoodense Sebastian Stan, famoso por ser parte de la factoría Marvel y haber interpretado a Donald Trump en The Apprentice, de 2024), que es acusado de violencia hacia sus hijos por el extraño sistema judicial noruego. Tiene a un Sebastian Stan tan callado como inquietante, un plano final para meditar durante días, y con seguridad, va a ser una película polémica que abrirá muchas conversaciones sobre las comunidades cerradas y sensibilidades modernas. Fue una Palma de Oro justa y merecida.

Conclusión

Fueron doce días de un Festival con luces (Fjord, Minotaur, La Bola Negra y El Ser Querido), pero también con sombras (Historias paralelas, Sheep in the box, Her Private Hell y la mayoría de la selección francesa). Fueron doce días en los que vimos 52 películas, corriendo de una punta de Cannes a la otra. Pero sobre todo, fueron doce días en que más allá del glamour, la playa, las estrellas, las modelos, los autos de lujo y el frenesí, lo único que importó, fue un destello de luz proyectado una y otra vez sobre una pantalla blanca. Ese invento tan bello, tan raro, tan orgullosamente francés…que es el cine.

Juan Manuel Fábregas
Juan Manuel Fábregas
Uruguayo. Gran creyente de la Iglesia de Paul Thomas Anderson. Crítico de Cine y Realizador desde 2013, escribiendo para publicaciones y revistas como RouMovie.com, Cartelera.com.uy, El Telégrafo y El País (Uruguay). Email: fabregasmendiburu@gmail.com Tel: +598 91 311 263

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