Cowboys & Aliens
La primera hora de Hope, la épica maximalista de ciencia ficción, terror y acción del cineasta coreano Na Hong-jin (su primera pelicula desde la cinta de terror The Wailing, de 2016), constituye una muestra de cine tan espectacular que, mientras la ves, es probable que te preguntes cómo logrará mantener ese ritmo, solo para descubrir finalmente que no lo consigue.

La historia se desarrolla en Hope Harbor, un remoto pueblo de Corea del Sur que (salvo por algún que otro cartel político que sugiere un trasfondo más oscuro) resulta casi demasiado pintoresco para ser real; sin embargo, esa idílica imagen se desvanece cuando el jefe de policía local, Bum-seok (Hwang Jung-min), y un grupo de cazadores encabezado por Sung-ki (Zo In-sung) descubren el cadáver de un toro extrañamente mutilado. Sospechando en un principio que el responsable es un tigre cuya presencia se rumorea en la zona, Bum-seok regresa al pueblo, mientras los cazadores se adentran en el bosque en busca de la criatura. Ambos descubren rápidamente que, sea lo que sea aquello que acecha allí fuera, definitivamente no es un tigre, ya que es lo bastante grande como para lanzar coches por los aires, reducir edificios a escombros y masacrar de forma espantosa a cualquiera que tenga la desgracia de encontrarse en el lugar y momento equivocados.
Digámoslo una vez más: este tramo inicial (que abarca aproximadamente la primera hora, y se corona con una de las escenas más graciosas que he presenciado en una sala de cine) es realmente espectacular. Na realiza un trabajo impresionante al establecer la premisa y mantener tanto el ritmo frenético como el suspense, conservando a las entidades causantes de la destrucción fuera de campo de forma intrigante, similar a lo que hizo el colosal Steven Spielberg en Jaws. Además, el elemento humano en medio del caos se ve considerablemente reforzado por la llegada de Hoyeon, quien está magnífica en el papel de Sung-ae, una compañera agente de Bum-seok, y merece ocupar un lugarcito destacado junto a grandes heroínas del género junto Ellen Ripley, Sarah Connor, Beatrix Kiddo y Furiosa. Los problemas surgen cuando por fin vemos a los atacantes y descubrimos que se trata de criaturas generadas por un CGI muy torpe, y a las que dan vida (de manera más o menos identificable) actores de la talla de Alicia Vikander, Michael Fassbender, Taylor Russell y Cameron Britton.
A pesar de toda la destrucción que causan, el hecho de que parezcan personajes sacados de una renderización de Antz reduce la tensión a prácticamente cero; además, la situación no mejora porque, pese a su velocidad y astucia, las criaturas nunca logran alcanzar a nuestros héroes, ni siquiera a pie. Para colmo, no solo las sucesivas secuencias de acción se confunden entre sí, sino que se prolongan de manera extenuante, haciendo que la película alcance una duración verdaderamente agotadora de 160 minutos. Por si fuera poco, justo cuando uno piensa que no querría volver a ver esto nunca más, la historia prescinde de una resolución real para preparar el terreno de una secuela. Es una lástima, porque cuando Hope acierta, como en la actuación de Hoyeon o en algunas de las impresionantes persecuciones a toda velocidad ya sea en auto o a caballo, ofrece al espectador esa clase de emociones que muchos éxitos de taquilla prometen pero pocos logran brindar, más allá de que finalmente no consiga mantener ese nivel de entusiasmo.

¿Se puede recomendar una película por una hora inicial brillante? No lo sé, sinceramente. Lo único que puedo decir es que esos 60 minutos iniciales le recordaron a uno porque ama esta cosa de una luz proyectada en una pantalla gigante.
Solo espero que esa inyección de droga sea lo suficientemente fuerte en ti, para aguantar los otros 100 minutos que le quedan a la cuestión.



