Monogamia o Bala
¿Qué carajo le pasará a los nórdicos con la felicidad? En serio. Si hay una constante en el cine de los grandes autores salidos de Escandinavia en los últimos 40 años, es el total desprecio por la alegría, el optimismo y el bienestar. Ahí están la mayoría de las películas de Lars Von Trier y Ruben Östlund, buena parte de Thomas Vinterberg y algo de Joachim Trier. A estos cuatro ilustres, se les podría sumar el noruego Kristoffer Borgli, que, si bien no tiene el prestigio de los previamente mencionados, hizo algo de ruido en los circuitos artísticos con sus dos películas previas: Sick of Myself y Dream Scenario.
Ahora el director regresa con The Drama, su película más ambiciosa hasta la fecha, armado con dos estrellas del calibre de Zendaya y Robert Pattinson, y una pregunta central: ¿estamos dispuestos a pasar el resto de nuestras vidas con alguien que nos confiesa lo inconfesable?

Para ser breves, la historia va sobre Emma (Zendaya) y Charlie (Pattinson), joven pareja que, en la miel de su relación, deciden casarse para consumar su amor para siempre. El problema es que en una cena con amigos, pocos días antes de la boda, deciden contarse «lo peor que han hecho en sus vidas», y la revelación de Emma es un tanto…extremista, por decir una palabra.
Personalmente, había detestado Sick of Myself, película dirigida por Borgli en 2022, en su Noruega nativa, que también narraba los altibajos (sobre todo los bajos) de una joven, competitiva y tóxica pareja. Existía una misantropía muy particular en ese largometraje, que me hizo desconectar de forma total lo que se me quería narrar.
Pero, para mí suerte, me encontré bastante interesado en la siguiente propuesta de Borgli con Dream Scenario. Aquella rareza sobre un hombre (Nicolas Cage…¿quién más?) que aparece en los sueños de medio mundo, a escala global, era muy divertida y tenía una de las escenas más graciosas que haya visto en el cine reciente (si, es aquella de los pedos y la eyaculación precoz).
Esperé The Drama con precaución. Por un lado, había leído que el guion gustó muchísimo a quienes pudieron leerlo en el último par de años. Por otro, en una tontería personal por andar demasiado en la web, sabía de la «confesión» del personaje de Zendaya, y sinceramente no llamaba mí atención, lo que, sumado a mí historial con la obra previa del cineasta, me mantenía con bastante incertidumbre al respecto de la película.
Bueno, con alegría puedo acotar que encontré en The Drama, una muy buena comedia negra sobre los muertos que guardamos en el ropero, que brilla particularmente en esta modernidad, dominada por el correccionismo político y el miedo a lastimar sensibilidades.
Borgli toma elementos de Festen, de Thomas Vinterberg y Force Majeure, de Ruben Östlund (las mejores películas de ambos directores), y los lleva a las andanzas millenial, para darle una vuelta de tuerca más al asunto.
Si bien aplaudo a Zendaya por tomar este papel complejísimo, que cualquier otra estrella hubiera rechazado para no manchar su impecable reputación, lo cierto es que la película le pertenece a Robert Pattinson. El actor, cada vez más alejado de sus épocas vampirescas de Twilight, confirma una vez más, que es cada día mejor intérprete. Con Charlie logra uno de sus mejores roles, además de uno de los más versátiles (a nivel cómico, lo de su discurso en la boda es impagable). Y esto puede sonar a idiotez, pero es increíble lo bien que le va al inglés, cuando se pone a trabajar con la productora A24 (lo que hizo en Good Time de los Safdies y The Lighthouse de Robert Eggers, me sigue pareciendo el pináculo de su carrera hasta ahora).

Ustedes son lo que deberán elegir si se arriesgan a pasar un rato incómodo en el cine o en sus casas con The Drama, pero pocas películas del cine reciente, se habían animado a hundir el bisturí en las sombras que escondemos y/o decidimos guardar, en lo más profundo de nuestra memoria.
Para los valientes e introspectivos, les recomiendo un «si, acepto».
El resto…podrá vivir «felices para siempre».




