Críticas de Cine y Artículos Colaboradores

SOBRE SOUND OF FREEDOM (2023) de ALEJANDRO MONTEVERDE

Ese ruidillo amarillo, un tanto aburridillo

Sound of Freedom no es una película espantosa, ni siquiera es mala como muchos se apresuraran en tildar. Es peor que eso, creo: olvidable y carente de valor cinematográfico y artístico, lamentablemente. Algo que podría haber sido una decente y divertida película de Chuck Norris en los 80s, no es más que un serio (serísimo), mal actuado y melodramático cuasi panfleto, con algo (un poquito) de thriller, que aburre mucho e interesa poco, más allá de la gravedad del asunto que trata en su narrativa de denuncia: el tráfico sexual infantil a escala global, el cual, como nos comunicará la película en varias ocasiones, es malísimo.

La exitosa película (qué supero en taquilla norteamericana a las últimas Indiana Jones y Mission: Impossible) nos cuenta la historia real de Tim Ballard, un agente especial de la HSI, que en su labor, es algo así como el Tom Brady de los cazadores de pedófilos. Está interpretado por el buenazo de Jim Caviezel, con importante tinta amarilla en pelo y barba, solo superado por el deplorable filtro usado en las escenas situadas abajo del Río Bravo (te culpo personalmente a ti, Steven Soderbergh, por popularizar esto con Traffic). El hombre es tan bueno en su trabajo, que convence a un pedófilo que acaba de capturar de que él mismo comparte sus desviaciones. ¿Cómo lo hace? Le dice al pedófilo que comparte sus desviaciones y el asqueroso se lo cree.  "Un crá", como decimos en el Rio de la Plata. Ballard está casado con una plastificada Mira Sorvino, que sirve a la trama para darle a su marido los clásicos "Tu puedes, cariño" y "Rescata a esos niños, amor" que Caviezel necesita escuchar para completar su tarea en tierras hostiles.

La mayoría de la narrativa se desarrolla en Colombia, donde Ballard intentará encontrar una aguja en un pajar: una niña hondureña esclavizada que Tim prometió devolver a su padre, porque "los niños de Dios no están a la venta". Para lograr esto, se junta con Vampiro (Bill Camp, quizás lo mejorcito de todo el asunto), un viejo lobo de mar que trabajaba con los narcos, pero que ahora se redime salvando niños del tráfico sexual, ya que en el pasado se acostó con una menor y se dio cuenta que hizo algo oscuro, oscurísimo.

El director Monteverde hace un correcto trabajo filmando la amarilla Colombia, mientras en la banda sonora suenan Mercedes Sosa, Shakira y la popular "Los Caminos de la Vida", que parece ser el único tema que los sucios y pervertidos latinos de la selva saben cantar en esas noches de borracheras. Las escenas de tensión son muy escasas y están resueltas de una manera muy pobre, con alguna pequeña redada, una extraña pelea en las sombras, y una persecución con tiroteo que es cortita como patada de chancho.

En fin, sobre los créditos que cierran la función, aparece Jim Caviezel en persona y dice que espera que Sound of Freedom sea el Uncle Tom's Cabin del nuevo siglo...mientras nos proporciona un portentoso código QR para que compremos entradas y/o compartamos el dónde conseguirlas.

Yo tenía mi celular apagado. Órdenes de arriba.

Acerca del Autor

Juan Manuel Fábregas

Uruguayo. Gran creyente de la Iglesia de Paul Thomas Anderson. Crítico de Cine y Realizador desde 2013, escribiendo para publicaciones y revistas como RouMovie.com, Cartelera.com.uy y Gorosito.Tv.

Email: fabregasmendiburu@gmail.com
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