Criticas y Artículos de Cine

Es España el país que peor traduce los títulos de las películas? Hay muchas razones para pensar que sí

Ruben Peralta Rigaud

‘Soñando, soñando… triunfé patinando’ es con toda seguridad una de nuestras cumbres de la adaptación de títulos de películas. El original es ‘Ice Princess’, cuya traducción literal nos jungla-de-cristalhubiera dado un ‘La Princesa de Hielo’ perfectamente acorde con la historia de la película: una chica que hace todo lo posible por convertirse en campeona del patinaje sobre hielo.

He dicho adaptación, pero en realidad ese caso concreto es un ejemplo claro de lo que conocemos como Creación y que se da cuando el título no se corresponde en absoluto con el original. La Traducción cero y la Traducción literal serían las otras dos patas que completan el conjunto de técnicas de traducción cinematográfica que pueden usarse cuando una película llega a otro país distinto al de origen.

La traducción cinematográfica, breve repaso

Isabel Negro Alousque publicó un estupendo artículo que les animo a leer en el que analiza las distintas modalidades de traducción y los factores lingüísticos y extralingüísticos que determinan el uso de una u otra modalidad. A grandes rasgos, la traducción cinematográfica se vale básicamente de estas cuatro técnicas:

  • Traducción cero. Se produce cuando se conserva el título original. En estos casos no se cumplen las normas lingüísticas de la lengua terminal, dando como resultado títulos no informativos que son incapaces de establecer un primer contacto entre director y espectador si este no lo entiende. En ocasiones el título original va acompañado de un texto explicativo en la lengua meta. Un ejemplo: ‘Ghost (Más allá del amor)’.
  • Traducción literal. Esta técnica facilita la identificación de la película. Ciertos títulos traducidos de forma literal van acompañados del título original entre paréntesis por distintos motivos legales. ‘El Mejor (The Greatest)’ sería un ejemplo claro.
  • Adaptación. Se da cuando el título original se adapta a la lengua y a la cultura meta, como por ejemplo en ‘Lluvia de albóndigas’, que nace del ‘Cloudy with A Chance of Meatballs’ original.
  • Creación. Esta es la técnica que más dolores de cabeza nos da y la razón de la existencia de todos esos títulos horrorosos que nada tienen que ver con los originales. Puede deberse a muchos motivos, entre ellos el puramente comercial, pero normalmente estos nuevos títulos intentan dar pistas sobre la trama. Y en ocasiones dan demasiada información.

La mayoría de estas técnicas, además, tienen diversas ramificaciones en función de si se añade o se elimina información o de si se producen cambios a nivel gramatical o estructural, por poner un par de ejemplos.

La cosa es que llevamos más de cien años traduciendo títulos de películas, con ‘Charlot, periodista’, un corto de 1914 cuyo título original es ‘Making a Living’, como uno de los primeros casos que recordamos. Podemos llegar a entender la necesidad de las distribuidoras españolas de traducir algunos títulos de forma muy puntual para adaptarlos a nuestra cultura meta cuando la referencia del original corre el riesgo perderse al traspasar las fronteras de su país de origen, pero más allá de esto y de todo lo que tiene que ver con la maquinaria de marketing, que es mucho, está la calidad de la traducción en sí misma. Ahí es donde nuestro país tiene todos los números de salir perdiendo.

Marte: Operación Rescate

Todavía le estamos dando vueltas a la traducción que se ha hecho de ‘The Martian’, la nueva película de Ridley Scott. La historia nace en la primera novela de Andy Weir del mismo nombre que, curiosamente, llegó aquí como ‘El Marciano’. Para su traslación a la gran pantalla, las mentes pensantes de la distribuidora patria de turno han creído conveniente ponerle este título: ‘Marte: Operación Rescate’. Craso error.

No sólo da una idea equivocada del tipo de película que puede llegar a ser, sino que cuenta demasiado. Algunos lo consideran todo un señor spoiler, aunque es cierto que en el cartel original de la película aparece una frase que produce el mismo efecto. Si le echamos un ojo a cómo lo han hecho otros países, vemos que en Portugal han optado por ‘Perdido em Marte’ y cómo los franceses le han endiñado un elegante ‘Seul sur Mars’, que vendría a ser “Sólo en Marte”. Puestos a manosear el original, pues mire, esos son mucho más acertados y contenidos.

Jungla de Cristal

En 1979, Roderick Thorp publicó la novela ‘Nothing Last Forever’. Años más tarde, en 1988, John McTiernan se encargó de llevarla al cine en su mítica ‘Jungla de Cristal’ protagonizada por Bruce Willis y su célebre ¡Yippie-Ki-Yay, motherfucker!. Una película cuyo título original es ‘Die Hard’. Repasemos: el título del film no tiene nada que ver con el del libro, y la traducción al español —otro caso de Creación pura y dura— pasa olímpicamente de todo.

En países como Argentina, Brasil o México tuvieron la decencia de traducirlo por ‘Duro de Matar’. En otros como en Francia o Italia, donde optaron por ‘Piège de cristal’ y ‘Trappola di cristallo’ respectivamente —”Trampa de cristal” en ambos casos—, se acercaron bastante al nivelazo que exhibimos aquí.

A todo gas

Fastfurious

Con el paso del tiempo y la llegada de entregas y más entregas, los títulos españoles de las películas de esta saga han ido virando hacia el original. Con la primera película, en cambio, hicimos de las nuestras y a ese ‘The Fast and the Furious’ le metimos un ‘A todo gas’. Y tan contentos.

Es el típico título que se presta a una buena Traducción cero. Es decir, a dejar el original sin tocarlo una coma. En todo caso hay países que, tras tomar la decisión de traducir, supieron hacerlo mejor. Ahí están Argentina o México con su ‘Rápido y furioso’. En Portugal, por otra parte, apostaron por ‘Velocidade furiosa’, que no llega a ser una traducción literal pero que sigue acercándose más al concepto original que nuestro cani ‘A todo gas’.

¡Olvídate de mí!

Eternal sunshine of the spotless mind

Este es uno de esos casos extremos que uno no sabe muy bien por dónde coger, pero que cuando mira lo que han hecho en otros países, sobre todo en latinoamérica donde se suele tirar de traducciones literales o casi literales, se da cuenta de que nuestras distribuidoras realmente piensan que somos los más tontos del globo.

El título original de esta maravillosa película de Michel Gondry es ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’. En países como Chile o México decidieron que ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’ era más que suficiente. Aquí no. Aquí optamos por intentar explicar de una forma extremadamente resumida de qué va la película y venga, allá va ese terrible ‘¡Olvídate de mí!’.

Tiburón

Vale, con el título de la película de Spielberg no fuimos de los peores a la hora de traducirlo. Muchos países optaron por hacer referencia al animal cuyas mandíbulas protagonizan el título original, ‘Jaws’. Supongo que nadie quería que el público entrara en un estado de confusión total al devanarse los sesos en un intento por desentrañar el misterio. Eso, por supuesto, contando con que nadie viera el cartel, pues el enorme tiburón que aparecen en él no engaña.

Por alguna razón, quizás por resultar poético y terrorífico a partes iguales, me ha gustado mucho el título que usaron los franceses: ‘Les dents de la mer’.

Jaws

Pero hay más, mucho más

Basta con darse una vuelta por cualquier listado de estrenos, o ponerse a bucear en IMDb a lo loco, para darse cuenta de la gran cantidad de malas traducciones y adaptaciones que las distribuidoras de nuestro país han llevado a cabo durante el último siglo. La siguiente lista es un pequeño ejemplo de su buen hacer:

Título original Título en España
Duel El diablo sobre ruedas
Rosemary’s Baby La semilla del diablo
Short Term 12 Las vidas de Grace
The Grey Infierno blanco
First Blood Acorralado
Your Highness Caballeros, princesas y otras bestias
Herbie goes bananas Herbie, torero
Spaceballs La loca historia de las galaxias
The Day the Earth Stood Still Ultimátum a la Tierra
Battle: Los Angeles Invasión a la Tierra
Devil La trampa del mal
The Searchers Centauros del desierto
Some Like It Hot Con faldas y a lo loco
Airplane! Aterriza como puedas
The Naked Gun: From the Files of Police Squad! Agárralo como puedas
The Frighteners Agárrame esos fantasmas
Groundhog Day Atrapado en el tiempo
North by Northwest Con la muerte en los talones
The Warriors Los amos de la noche
After Hours ¡Jo, qué noche!

Aquí también lo explican muy bien

He encontrado un delirante texto publicado en Critics Cinema que explica todo esto muy bien. Os dejo un par de fragmentos para que veáis por dónde va la cosa, pero recomiendo encarecidamente su lectura:

Mucha de la gente que trabaja en el mundo del cine fuera de nuestras fronteras, especialmente aquellos que se hacen llamar guionistas o escritores, no sabe en gran medida cómo poner un título o contar una historia de forma que se entienda correctamente. Por ello, las distribuidoras en España y América latina no han vacilado en dar un paso al frente para corregir el daño que semejante falta de competencia podría ocasionar en el público de habla española.

Estas empresas, con inteligencia, coherencia y sabiduría realizan una meritoria y complicada función. Con gran éxito consiguen arreglar la falta de competencia y habilidad de las productoras de películas, de los escritores y guionistas, un colectivo cuyo conocimiento cinematográfico dista años luz del que tenemos en nuestros países de habla castellana. Otro aspecto destacado que cumplen las distribuidoras al traducir los títulos es adaptarse al público español, con todas sus idiosincrasias, limitaciones lingüísticas y culturales. Finalmente, una última función pocas veces reconocida es su contribución social y aporte para la humanidad.

La próxima vez que vean un título adaptado o creado piensen en esto. A poder ser sin que les entre la risa floja.

 

Fuente: Magnet

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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