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El elenco de Star City explora el lado soviético de la carrera espacial.

El universo de For All Mankind continúa expandiéndose con Star City, el esperado spin-off de Apple TV+ que traslada la atención hacia la Unión Soviética para explorar una de las preguntas más fascinantes planteadas por la serie original: ¿qué ocurrió detrás del Telón de Acero después de que los soviéticos llegaran primero a la Luna? En conversación con Rhys Ifans, Matt Wolpert, Ben Nedivi, Anna Maxwell Martin y Agnes O’Casey, queda claro que la nueva serie no pretende ser simplemente una extensión de una franquicia exitosa. Su ambición es ofrecer una perspectiva completamente diferente sobre la exploración espacial, el poder político y las personas atrapadas entre ambos mundos.

Mientras For All Mankind observaba la carrera espacial principalmente desde la perspectiva estadounidense, Star City sitúa a los espectadores dentro del corazón mismo del programa espacial soviético. La serie se desarrolla en la ciudad secreta que da nombre al proyecto, un lugar donde científicos, ingenieros, cosmonautas y agentes del Estado conviven bajo una presión constante. Allí, cada avance tecnológico representa una victoria ideológica, pero también una fuente de vigilancia, paranoia y sacrificios personales.

Para Matt Wolpert y Ben Nedivi, la idea de explorar esta realidad llevaba años desarrollándose. Ambos explican que desde las primeras temporadas de For All Mankind existía el deseo de descubrir qué estaba ocurriendo al otro lado de la competencia espacial. La nueva serie les permite finalmente responder esa pregunta y construir una narrativa donde la ciencia ficción convive con el thriller político y el drama humano. Más que mostrar cohetes despegando, Star City quiere revelar quiénes eran las personas que hacían posibles esos logros y qué precio pagaban por ellos.

Uno de los personajes centrales es el «Chief Designer», interpretado por Rhys Ifans. Inspirado en figuras históricas clave del programa espacial soviético, se trata de un brillante ingeniero cuya inteligencia resulta tan indispensable para el Estado como potencialmente peligrosa. Durante la entrevista, Ifans destaca cómo el personaje vive atrapado entre dos fuerzas opuestas: la obsesión por alcanzar las estrellas y las limitaciones impuestas por un sistema que controla cada aspecto de la vida de sus ciudadanos. Esa tensión se convierte en uno de los motores emocionales de la serie, explorando el conflicto entre creatividad individual y obediencia institucional.

Pero Star City no se limita únicamente a los laboratorios y centros de lanzamiento. Gran parte de la historia se desarrolla dentro de los mecanismos de vigilancia y control que sostenían el poder soviético. Es ahí donde entran en juego los personajes interpretados por Anna Maxwell Martin y Agnes O’Casey.

Martin da vida a Lyudmilla Raskova, una poderosa responsable de seguridad encargada de supervisar cada rincón del programa espacial. Inteligente, calculadora y profundamente comprometida con el sistema, Lyudmilla representa a quienes entienden que el poder se mantiene a través del control de la información. No es una villana tradicional ni una heroína. Es una mujer que ha aprendido a sobrevivir dentro de una estructura donde cualquier error puede tener consecuencias devastadoras.

Frente a ella se encuentra Irina Morozova, interpretada por Agnes O’Casey. Más joven e idealista, Irina comienza su recorrido creyendo en muchas de las promesas del sistema. Sin embargo, a medida que descubre cómo funciona realmente el aparato de vigilancia que la rodea, empieza a cuestionar las verdades que había aceptado durante toda su vida. La dinámica entre ambas actrices se convierte en una de las relaciones más complejas de la serie, construida alrededor de la tensión constante entre experiencia y juventud, obediencia y cuestionamiento.

Durante la conversación, tanto Martin como O’Casey destacan que uno de los aspectos más atractivos del proyecto fue la oportunidad de interpretar personajes femeninos con verdadero poder dentro de una narrativa históricamente dominada por figuras masculinas. Aunque los cosmonautas ocupan el centro de la atención pública, son mujeres como Lyudmilla e Irina quienes influyen silenciosamente en muchas de las decisiones que determinan el futuro del programa espacial.

Visualmente, Star City también adopta una identidad propia. A diferencia del optimismo tecnológico que muchas veces caracteriza a los relatos de exploración espacial, aquí la atmósfera es más opresiva y sombría. Los espacios cerrados, la arquitectura monumental y la constante sensación de vigilancia contribuyen a crear un mundo donde cada conversación parece esconder una amenaza potencial. La serie utiliza esa estética para reforzar la idea de que la carrera espacial no era únicamente una competencia científica, sino también una batalla política donde la información era tan importante como la tecnología.

Los creadores explican que uno de sus objetivos era evitar simplificaciones. Star City no busca presentar a la Unión Soviética como una caricatura ni construir un relato de buenos contra malos. Lo que les interesa es explorar las contradicciones humanas dentro de un contexto histórico extraordinario. Los personajes deben tomar decisiones difíciles, navegar lealtades complejas y encontrar formas de preservar su humanidad mientras forman parte de una maquinaria mucho más grande que ellos mismos.

Esa dimensión humana es precisamente lo que parece diferenciar a la serie. Más allá de los cohetes, las misiones espaciales y las realidades alternativas, Star City trata sobre personas intentando encontrar su lugar dentro de un sistema que constantemente exige sacrificios. Cada personaje carga con sus propias ambiciones, miedos y conflictos morales, creando una narrativa donde el verdadero drama ocurre tanto en los despachos gubernamentales como en las plataformas de lanzamiento.

Con una combinación de ciencia ficción, historia alternativa y thriller político, Star City amplía de manera ambiciosa el universo de For All Mankind. Para Rhys Ifans, Matt Wolpert, Ben Nedivi, Anna Maxwell Martin y Agnes O’Casey, la serie representa una oportunidad de explorar una de las historias menos conocidas de la carrera espacial y recordar que detrás de cada gran conquista tecnológica siempre existen personas luchando contra fuerzas mucho más complejas que la gravedad.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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