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Critica a “La Liga de la Justicia” (2017) de Zack Snyder

Ruben Peralta Rigaud

Pobreza, xenofobia y desolación. Después de la muerte de Superman (Henry Cavill), la humanidad está peor que nunca. Pero un hombre mantiene la esperanza, Bruce Wayne (Ben Affleck) cree en el bien otra vez y ha vuelto a luchar en contra del crimen. En sus incursiones nocturnas, se encuentra con varios extraños hechos perpetuados por unos desconocidos seres que representan una palpable amenaza. Wonder Woman (Gal Gadot) sabe que es. Steppenwolf (Ciaran Hinds), es un conquistador de mundos que fue derrotado hace milenios por una alianza de humanos, dioses y amazonas, y ha regresado con un propósito. Está detrás de las tres cajas madre: artefactos misteriosos que le darían un poder ilimitado a quien los tiene. Para evitar que Steppenwolf logre su objetivo de convertir el planeta Tierra en su reino en llamas, Batman forma una nueva alianza con Wonder Woman y recluta a tres supuestos mutantes para defender la Tierra: el anti-social Barry Allen (Ezra Miller) que posee el poder de la velocidad; El solitario Arthur Curry, mejor conocido como Aquaman (Jason Momoa) semi- Dios que domina los océanos y Cyborg (Ray Fisher) que después de un accidente, es convertido en un robot que absorbe y crea energía. Pero el nuevo quinteto se enfrenta a una dura experiencia cuando descubren que Batman tiene su propio plan para una de las cajas madres.

Cuando Zack Snyder estrenó “Man of Steel” (2013), no pensó que sentaría las bases de un nuevo universo cinematográfico. Solo cuando desarrolló una secuela, se le acercó el deseo de construir dicho mundo cinematográfico y narrativo en común para los diferentes superhéroes de DC.  En lugar de “Man of Steel  2”, surge “Batman Vs Superman: Dawn of Justice” (2016), que no resultó en ninguno de su aspectos, ni en la narrativa ni en darle seguimiento a un universo que parecía desaparecer. Con una visión totalmente diferente a lo establecido en el mundo de superhéroes, DC parecía en un punto de no retorno. La profunda satisfacción que dejo “Wonder Woman” (2017) dentro del desesperanzado público, le devolvió las esperanzas a la mayoría de los seguidores.  Pero ahora la construcción a largo plazo de un cosmos narrativo también da frutos para DC, porque “Justice League” dirigida por Zack Snyder (Y Joss Whedon) sigue la línea que lleva desde “Man Of Steel” a “Batman V Superman”, dicha línea ahora se está volviendo clara, y el cambio gradual en la narración presenta una continuación lógica. La nueva historia y su narrativa siguen siendo el talón de Aquiles dentro de las películas de DC, pero es imposible obviar el nuevo aire que estos personajes parecen tomar y la gran química que poco a poco van desarrollando.

La construcción de universos esta a la orden del día. Cada quien quiere tener el suyo, pero solo unos pocos lo logran, mientras que el universo cinematográfico de Marvel es el rey de las franquicias en Hollywood, ya que desde 2008, Disney y Marvel producen una película de superhéroes tras otra, los representantes de Warner y DC regularmente caen en desgracia con la audiencia. Sus historias son aparentemente creadas detrás de un aire apresurado, por lo que no es infrecuente la medición de poder de los dos gigantes del cómic.

Después de la primera aventura en solitario de “Wonder Woman”, el universo de DC tuvo finalmente un verdadero sentido de logro. Se suponía que “Justice League”, después de todo, sería el corazón de las películas anteriores y convencería a los leales fanáticos de la casa editora. Después de los acercamientos (moderadamente exitosos) de Zack Snyder en “Batman v Superman: Dawn of Justice” y “Man of Steel”, una vez más toma el timón. Al poco tiempo de iniciar la filmación el director  debió retirarse por razones personales, y se necesitaron regrabaciones masivas. Joss Whedon, quien también participó como autor en la implementación de la película, sale al rescate del proyecto. Con un presupuesto explosivo que se disparó a 300 millones de dólares, los productores querían proporcionar al menos un resultado útil. Después de este proceso de producción lleno de baches, es altamente positivo que “Justice League” no se haya convertido en un desastre. El principal problema de la cinta es también una de sus virtudes, la historia es sumamente simple. Cuando hablo de virtud me refiero que las películas anteriores de DC han pecado de querer contar mucho, con demasiados personajes y al final caer en lo absurdo.

En esta ocasión, el plot es simple: reunir un equipo y luchar en común contra un adversario que amenaza la paz mundial. En resumen, este es el propósito de todos los superhéroes, no importa el universo cinematográfico del que vengan. El problema en esta ocasión es que caen en los mismos errores narrativos de sus películas anteriores, muchas cosas pasan empujadas por la coincidencia y el facilísmo argumentativo. Con la excepción de un portal intergaláctico que devora todo, el antagonista Steppenwolf trae casi todos los clichés del subgénero. La esperanza de que un actor carismático como Ciarán Hinds pueda darle vida a la criatura (completamente digitalizada) es casi superflua. Las tremendas dificultades narrativas son visibles para contar una historia realmente coherente. La conocida visión de Zack Snyder, que ya estaba tangible en las películas predecesoras, no causa daño aquí.

Después de todo, algunos elementos del humor eran más que necesarios (probablemente creados por Joss Whedon), pues se necesitaban con urgencia. El humor que emana de esta nueva película, es sin lugar a dudas el verdadero superhéroe. Ben Affleck ya se ha establecido como un fuerte Batman y muestra aquí que su acercamiento a la conocida figura funciona bien. Gal Gadot, que debe ganarse al club de hombres y liderarlos como una hermosa y fuerte Amazonia, funciona aún mejor. Henry Cavill viene solo por razones obvias. Los tres recién llegados permanecen en el estado de un compinche. Mientras que Ezra Miller presenta a un correcto The Flash, que funciona generalmente como un alivio cómico, Jason Momoa y Ray Fisher no tienen casi nada que hacer.

Con un tiempo de ejecución de poco menos de dos horas, “Justice League” no es solo una de las películas de DC más cortas, sino que gracias a su compacta duración también elimina muchas de las preocupaciones de su inmediata predecesora. Mientras que la “Liga de la Justicia” no puede evitar reclutar a sus héroes en la primera mitad de la película y proporcionarles la historia de fondo necesaria, la película encuentra rápidamente su ritmo. Y, en realidad, siendo honestos, es sumamente divertida. Quizás el cumplido más grande que se merece  “Justice League” es por el hecho de que finalmente se olvidó de no ser una película de entretenimiento o de palomitas de maíz. En esta ocasión les dio el perdido sentido heroico que tanto necesitaban sus personajes. Es innegable la influencia que ejerce Joss Whedon en pantalla, injustamente no colocado como co-director, presenta su santo y seña sin pena o vergüenza. El humor que emanan sus personajes, la extraordinaria secuencia de las amazonas y el rol que ejerce La mujer Maravilla, es la clara inclinación de un director que disfruta en darle poder a sus personajes femeninos.

Como suele ser el caso en películas de este tipo, la plétora de artistas permanece cerca de la insignificancia por sus papeles secundarios. Jeremy Irons (“The Mission”), Amy Adams (“American Hustle”), Diane Lane (“The Secret Man”), J.K. Simmons (“Whiplash”), Amber Heard (“The Danish Girl”), Joe Morton (“Terminator 2”), Holt McCallany (“Shot Caller”) y Michael McElhatton (“The Autopsy of Jane Doe”), estan alli tan solo como puntos argumentativos. Mas nada.

Después de un largo y rocoso camino que tomó la producción de “Justice League”, el resultado final es una película visualmente bastante similar a las anteriores, que se apoya esta vez en una narración un poco más ligera y llena de humor. Aunque estos personajes distan mucho de los héroes conocidos a través de comics y dibujos animados, los productores han entendido que algunas veces menos es mejor.

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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