jueves, marzo 5, 2026
$0.00

No hay productos en el carrito.

Los 5 mejores de esta semana

Related Posts

Hunting Jessica Brok y el miedo a mirar demasiado de cerca.

Hay thrillers que se construyen alrededor de un crimen. Y hay otros, más inquietantes, que se construyen alrededor de una mirada. Hunting Jessica Brok pertenece a la segunda categoría. No es una película que grite. Es una película que observa. Y en esa observación constante, casi clínica, está su verdadera amenaza.

En conversación con Cocalecas, el elenco dejó claro que el corazón del proyecto no está en el suspenso tradicional, sino en algo más incómodo: la manipulación emocional, el poder disfrazado de protección y el deseo de controlar aquello que no entendemos.

Uno de los actores lo resumió con una frase que atraviesa toda la película: “No queríamos hacer villanos obvios. Queríamos hacer personas que creen que tienen razón.” Esa intención cambia completamente la experiencia. Porque cuando nadie se percibe a sí mismo como antagonista, el terreno moral se vuelve resbaladizo.

La película gira en torno a Jessica Brok, una figura que funciona a la vez como presencia y ausencia. Su nombre está en el título, pero lo que realmente vemos es cómo los demás la definen, la persiguen, la interpretan. Cada personaje proyecta sobre ella sus propias frustraciones y miedos. El resultado es un thriller que no depende de persecuciones físicas, sino de narrativas enfrentadas.

Durante la entrevista, otra integrante del elenco habló del desgaste emocional del rodaje. “Lo más difícil fue sostener la tensión sin exagerarla”, explicó. “El terror aquí no está en los gritos. Está en los silencios.” Esa contención es precisamente lo que le da fuerza a la película. Hay escenas donde nadie levanta la voz, pero el ambiente es asfixiante.

El director opta por encuadres cerrados, espacios limitados y conversaciones que parecen triviales hasta que dejan de serlo. El espectador se convierte en testigo incómodo. No hay música que anticipe el peligro. No hay señales luminosas que indiquen quién miente. Solo miradas. Solo pausas.

Uno de los actores describió el proyecto como “un estudio sobre cómo justificamos lo injustificable”. Esa frase podría funcionar como subtítulo alternativo de la película. Hunting Jessica Brok no busca respuestas fáciles. De hecho, evita cuidadosamente ofrecerlas. Cada revelación abre otra duda. Cada verdad parece tener una versión alternativa.

La tensión también se filtra en la dinámica del elenco. Según comentaron, muchas escenas se filmaron con mínima repetición para mantener la espontaneidad. “Había días en que no queríamos romper la energía del momento”, confesaron. Esa decisión se siente en pantalla. Hay una crudeza que no parece ensayada.

El thriller psicológico contemporáneo suele inclinarse hacia el giro sorpresa. Aquí, en cambio, el giro es gradual. Es la acumulación de pequeños detalles lo que termina explotando. Un gesto fuera de lugar. Una frase que no encaja. Una mirada que dura demasiado.

En la conversación surgió también el tema del poder. “Todos los personajes creen que están protegiendo algo”, explicó uno de los intérpretes. “Su reputación, su versión de los hechos, su sentido de justicia.” Y es precisamente esa necesidad de control lo que empuja la historia hacia su zona más oscura.

Jessica, aunque no siempre esté físicamente presente, se convierte en el centro gravitacional de esas obsesiones. Cada personaje la persigue por razones distintas. Algunos buscan redención. Otros buscan validación. Otros simplemente buscan no quedar como los culpables de algo que quizá nunca comprendieron del todo.

La película juega con la idea de que el peligro no siempre viene de desconocidos. A veces proviene de quienes creen conocerte mejor que nadie. Ese desplazamiento del miedo hacia lo familiar es lo que la hace particularmente incómoda.

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó cuando el elenco habló del final. “Sabíamos que no podíamos cerrar todo con un lazo perfecto”, dijeron. “La historia necesitaba quedarse un poco abierta.” Y lo está. El desenlace no tranquiliza. Más bien invita a reconsiderar todo lo que hemos visto.

El elenco coincidió en algo: este no es un proyecto que se olvide fácilmente. No porque tenga la escena más impactante del año, sino porque obliga a preguntarse quién está realmente cazando a quién. ¿Es Jessica la presa? ¿O es el resto del mundo el que necesita convertirla en una para sentirse moralmente superior?

Esa pregunta queda flotando mucho después de los créditos. Y quizá ahí está el verdadero logro de la película. No en lo que muestra, sino en lo que deja resonando.

Hunting Jessica Brok no es un thriller de persecución. Es un thriller de interpretación. Y en ese terreno, donde cada palabra pesa y cada silencio acusa, encuentra su identidad más incómoda y más potente.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

Deja un comentario

Artículos Populares