Liquidación de Sueldos
En 2020, Bong Joon-ho y Parasite se coronaban en los Oscars como la mejor película de año. En 2025, Park Chan-wook, el otro gran cineasta surcoreano de la actualidad (con permiso de Lee Chang-dong), vuelve con No Other Choice, una película notable que, extrañamente, parecería más del canon Bong que el de Park, ya que el «capitalismo salvaje» es uno de los temas centrales del director de Memories of Murder y The Host, y hasta lo trató, de manera bastante fallida, en Mickey 17, su última superproducción con Robert Pattinson a la cabeza. Lo otro extraño (aunque poco sorprendente), es que No Other Choice no esté nominada a los Oscars como mejor película internacional…aunque quizás, este largometaje, y todo lo que refiere a Park Chan-wook, es demasiado bueno para esos premios…

Man-su (un brillante Lee Byung-hun) parece tener una vida perfecta, tan prolija y cuidada, como el papel que ayuda hacer en la empresa, a la que le ha dedicado más de 20 años de trabajo. Por supuesto, nada es para siempre, y unas escenas más tarde, Man-su queda desempleado en un despiadado mercado laboral donde no hay opción viable.
Como esta es una película de Park Chan-wook, uno asume que la venganza se aproxima, y así es, pero no de la manera que uno esperaría. En lugar de desquitar sus frustraciones con los ejecutivos responsables de su despido, Man-su se mete contra el sistema y su competencia: inventa una empresa falsa para atraer futuros aplicantes rivales, para después asesinarlos y asegurar sus posibilidades de éxito laboral.
Lo que sigue, es una fina mezcla de caos, tensión y comedia negra, todo en uno. Momentos absurdos dignos de una película disparata de los hermanos Coen, abundan en la primera mitad, culminando en una invasión casera donde Man-su, un viejo adversario y la esposa de este, se meten en un frenesí de gritos y música ensordecedora, con pistolas y guantes de hornear por doquier.
Hay una precisión en todo lo que hace Park Chan-wook, ya sea en la fantástica escena del espejo en Decision to Leave, o la perfecta coreografía en aquella memorable pelea del pasillo en Oldboy. Pero la vida no es tan precisa, y tampoco son las historias que el director decide contar. Es muy disfrutable ver a los grandes maestros del cine empujar las posibilidades visuales de un encuadre en cada nueva película, y hay que ver como Park filma un punto de vista desde un vaso con alcohol o desde un cadáver en el piso.
No Other Choice está basada en la novela The Ax, del autor estadounidense Donald Westlake, que ya había sido adaptada al cine por Costa-Gavras en Le Couperet, pero con resultado flojo. No es el caso aquí con la mano de Park, creando una reimaginación de la novela que no podría ser más actual. ¿Existe otra era en la historia, donde el espectador apoye a un hombre que está matando para conseguir un trabajo, que no solo quiere, sino que necesita? Esta fábula anticapitalista corta como el papel, pero es mucho más siniestra y profunda que una simple sátira sangrienta.

Dicho esto, No Other Choice no entra en el podio de Park (Ahí siguen Oldboy, The Handmaiden y Decision to Leave), pero es difícil encontrar película más contemporánea, en las carteleras del mundo por estos días. Eso ya la hace importante.
Y diga lo que diga la academia hollywoodense, que sí tenían opción, y como siempre fueron con alguna «conmovedora mediocridad», Park Chan-wook ya es, desde hace tiempo, uno de los grandes maestros del cine.
Y a ellos y sus trabajos, se los ve en pantalla grande.




