Pocas películas recientes han generado tanta curiosidad como Bugonia, la nueva y provocadora colaboración entre Yorgos Lanthimos, el guionista Will Tracy y un elenco de lujo encabezado por Emma Stone y Jesse Plemons. La cinta reinterpreta una obra japonesa clásica desde la sátira, el absurdo y la incomodidad emocional, una combinación perfecta para el universo creativo del director.
En esta entrevista exclusiva para Cocalecas, el equipo creativo habla sin filtros sobre la construcción visual de la película, el desafío del humor negro, la exploración del caos humano y las capas simbólicas que convierten a Bugonia en una experiencia tan desconcertante como irresistible.
El impulso detrás de Bugonia
Para Lanthimos, Bugonia surge del deseo de volver a un cine que desafía las expectativas. El director reconoce que la historia original siempre le pareció fascinante y profundamente perturbadora, pero también cargada de posibilidades para explorar la manipulación, la paranoia colectiva y la fragilidad humana desde un ángulo inesperado.
Will Tracy retoma ese punto y explica que el guion necesitaba mantener la incomodidad del material base, pero con un tono renovado: más directo, más juguetón y, sobre todo, más alineado con el estilo del director. “Lo absurdo nos permite decir verdades que de otra manera serían demasiado incómodas”, comenta.
Emma Stone y Jesse Plemons: encontrar humanidad en el caos
Stone, quien ya ha explorado personajes intensos junto a Lanthimos, explica que su reto fue construir una mujer que oscila entre la vulnerabilidad y lo grotesco. “No quería que fuera caricatura. Quería que el público sintiera que, en algún punto, cualquiera podría romperse así.”
Plemons, por su parte, reconoce que este proyecto lo empujó a un terreno distinto. El humor es seco, áspero, pero profundamente emocional: “El horror y la risa están más cerca de lo que creemos. Bugonia juega justamente en ese espacio incómodo.”
Visuales, criaturas y atmósferas
Lanthimos describe el diseño visual como un “ecosistema de caos controlado”. Desde texturas inspiradas en insectos hasta paletas de colores que evolucionan con el deterioro emocional de los personajes, cada decisión estética refuerza la sensación de desorientación.
Tracy añade que la película no busca explicar de forma literal su universo, sino invitar al espectador a perder el equilibrio: “Si todo tiene sentido, Bugonia deja de funcionar.”
La influencia japonesa y el reto del remake
Aunque Bugonia no es una copia directa del material original, el equipo reconoce la importancia de honrar esa raíz. Lanthimos enfatiza que lo que más le interesaba no era replicar la trama, sino traducir su espíritu subversivo.
Stone lo resume con una sonrisa: “Es un remake… pero también es algo totalmente nuevo, raro, extraño y hermoso a su manera.
Lo que esperan que el público descubra
Para el equipo, Bugonia es un espejo deformante lleno de humor negro y tensión emocional. Quieren que el público salga confundido, riendo, inquieto… pero sintiendo que vio algo que no se parece a nada más.
Plemons lo pone en términos simples: “Si la gente no sabe si reírse o taparse los ojos, entonces hicimos nuestro trabajo.”
La conversación con Lanthimos, Tracy, Stone y Plemons deja claro que Bugonia no es solo una película: es un experimento, un rompecabezas emocional y un acto de fe artística. Su audacia estética y narrativa la convierten en una propuesta única en el panorama del cine contemporáneo.




