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Made in Korea: Jung Sungil y Roh Jae-won exploran el poder y la ambición.

Made in Korea: poder, ambición y la incomodidad de mirarse al espejo

Made in Korea no llega a Hulu como una simple reconstrucción histórica, sino como una serie que entiende el pasado como un territorio incómodamente vivo. En la conversación con Jung Sungil y Roh Jae-won queda claro que esta producción no pretende explicar Corea desde la distancia, sino exponerla desde dentro, con todas sus contradicciones, silencios y zonas grises. La serie se estrenará el 24 de diciembre de 2025 en Hulu, con lanzamientos semanales que se extenderán hasta finales de enero de 2026, apostando por un visionado pausado que permita que el peso de cada episodio se asiente.

Ambientada en la Corea de los años setenta, Made in Korea se mueve entre los pasillos del poder político, la vigilancia estatal y la ambición personal. No hay héroes evidentes ni villanos caricaturescos. Jung Sungil habla de su personaje como alguien definido menos por la autoridad que ostenta y más por las concesiones que debe hacer para sostenerla. Para el actor, lo interesante no es el cargo, sino la erosión interna que provoca ocuparlo. El poder, sugiere, no se ejerce sin costo, y la serie se detiene precisamente en ese desgaste moral.

Roh Jae-won coincide en que el eje de la historia no está en la acción, sino en la presión constante. Su personaje encarna una generación atrapada entre obedecer un sistema rígido o intentar encontrar un espacio propio dentro de él. Roh describe a su figura como alguien moldeado por expectativas ajenas, por la necesidad de cumplir con una idea de éxito que no le pertenece del todo. Esa tensión, señala, es lo que vuelve a Made in Korea sorprendentemente contemporánea pese a su contexto histórico.

Ambos actores destacan que la serie evita deliberadamente los discursos explícitos. No hay lecciones subrayadas ni moralejas finales. El conflicto se filtra en miradas, silencios prolongados y decisiones que parecen pequeñas, pero cuyas consecuencias se acumulan. Jung Sungil explica que muchas escenas están construidas para que el espectador complete lo que no se dice, confiando en una lectura activa y no complaciente.

Uno de los grandes aciertos de Made in Korea es su manera de retratar la ambición. No como una fuerza abstracta, sino como una energía contagiosa que atraviesa relaciones, jerarquías y decisiones cotidianas. Roh Jae-won apunta que la serie muestra cómo el deseo de avanzar puede convertirse, casi sin notarlo, en una forma de autoaniquilación. Nadie aquí es inocente, pero tampoco completamente consciente del daño que genera.

La puesta en escena acompaña esa idea. La serie apuesta por una estética sobria, contenida, donde el diseño de producción y el vestuario no buscan deslumbrar, sino reforzar la sensación de control y vigilancia. Cada espacio parece cargado de intención. Las oficinas, los pasillos, los interiores domésticos funcionan como extensiones psicológicas de los personajes. Todo observa, todo pesa.

Para Jung Sungil, el reto fue encontrar humanidad dentro de un sistema deshumanizante. Su personaje no se presenta como un monstruo ni como un mártir, sino como alguien que aprendió a sobrevivir negociando principios. Roh Jae-won añade que esa ambigüedad fue lo que más le atrajo del proyecto: la posibilidad de interpretar a alguien que no se define por un solo rasgo, sino por una suma de decisiones contradictorias.

Con su llegada a Hulu, Made in Korea se suma a una ola de series coreanas que ya no se presentan como fenómenos exóticos, sino como relatos sólidos, seguros de su identidad. La serie no busca agradar a todos ni suavizar su aspereza para una audiencia global. Confía en que la especificidad de su historia es, precisamente, lo que la vuelve universal.

Cuando Made in Korea debute el 24 de diciembre de 2025, no lo hará como un evento ruidoso, sino como una invitación incómoda: mirar cómo se construye el poder, cómo se hereda la ambición y cómo, a veces, la mayor violencia no es visible, sino estructural. Jung Sungil y Roh Jae-won no interpretan símbolos; encarnan tensiones que siguen vigentes. Y ahí está la verdadera fuerza de la serie.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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