Alien vs Depredador
Hace unos 10 años, cuando estaba obsesionado con la cinematografía de Corea del Sur (que aún perdura en mí), descubrí una película más de ese glorioso año que fue el 2003 (hablamos de Oldboy, Memories of Murder, Spring, Summer, Fall, Winter… and Spring, Silmido, A Tale of Two Sisters), llamada Save The Green Planet!, de Jang Joon-Hwan. La cuestión no podía ser más original: dos chiflados conspiranoicos secuestraban a un exitoso hombre de negocios, con la creencia de que el tipo era un alien. Jamás me hubiera imaginado que Yorgos Lanthimos haría un remake hollywoodense de aquella rareza asiática. Pero aquí estamos con Bugonia.

Teddy (Jesse Plemons) es un empleado, apicultor y conspirador de internet, que de alguna manera, convence a Dom (Aidan Delbis), su primo de pocas luces, que su jefa Michelle (Emma Stone), CEO de una poderosa empresa farmaceútica, proviene de la raza extraterrestre Andromeda…así que hay que secuestrarla e ir hasta las últimas consecuencias. Para completar la quijotada de Teddy, tiene que lidiar con una madre en coma (Alicia Silverstone), y un policía que fue el niñero de su infancia (Stavros Halkias).
Bugonia es una de las películas más accesibles de Lanthimos. Para eso, ayuda que sea una propuesta «pequeña» en escala y con un elenco contenido. Parece una historia de las contadas en Kinds of Kindness, pero en esteroides. Y los que aportan esos anabólicos son esas dos bestias de la interpretación, llamadas Emma Stone y Jesse Plemons.
Emma es la mejor actriz de su generación. Indiscutible. Ninguna Margot Robbie o Jennifer Lawrence se acerca a la grandeza de la aquí rapada pelirroja. Difícil encontrar otro intérprete (masculino o femenino) con la valentía, el misterio y la capacidad de sorprender de la Stone, que en su colaboración con Lanthimos, está tallando una de las grandes sociedades del cine moderno.
Lo de Plemons es algo que todos los que vimos los capítulos finales de Breaking Bad, sabíamos que ocurriría eventualmente. Jesse es lo más parecido a Philip Seymour Hoffman dentro de la cinematografía actual, y no es casualidad que Paul Thomas Anderson lo haya elegido para interpretar al hijo de Hoffman, en esa obra mayor que sigue siendo The Master. La interpretación de Plemons en Bugonia es tan física (impresionante su delgadez, así como la capacidad de parecer siempre sucio y apestoso) como psicológica (su relación maternofilial y la que tiene con su primo Dom, deján huella).
No todo me gusta en Bugonia. Hay un par de flashbacks en blanco y negro (quizás lo más «marca Lanthimos» que hay en la película) que son muy bellos de ver, pero creo que sobran. Así mismo, esperaba algo radicalmente distinto a Save The Green Planet!, y me encontré con una propuesta bastante similar, excepto ese ataque muy propio de «tiempos de COVID» hacia las grandes farmaceúticas y cierta crítica social a los «posers» (expuesto en un notable parlamento de Jesse Plemons en una cena crucial). Las similitudes con la surcoreana son un problema que estoy empezando a sentir recurrente al hablar de Lanthimos: Kynódontas (aún su mejor película, y por bastante márgen…Sorry Poor Things) era casi una copia de El Castillo de la Pureza, de Arturo Ripstein, y la verdad que no puedo defender al griego de los que lo acusan de plagio.

No es el caso con Bugonia, de todas maneras. Es ampliamente superior a Save The Green Planet!, y una nueva obra sólida, que sigue manteniendo a Lanthimos como uno de los cineastas más interesantes de este raro planeta terrícola…
Aunque con dos marcianos en estado de gracia como Emma Stone y Jesse Plemons, difícil no llegar a la estratósfera.




