Una obra que no ha perdido filo
Cuando Kiss of the Spider Woman fue llevada al cine en 1985 por Héctor Babenco, con William Hurt y Raúl Juliá, el resultado fue una obra provocadora y humanista sobre la relación entre un preso político y un prisionero gay durante una dictadura. Cuatro décadas después, la historia regresa con renovada fuerza en una nueva adaptación que no teme mirar de frente los temas de identidad, represión y resistencia, ahora desde una perspectiva abiertamente queer y latinoamericana. En el centro de esta reimaginación se encuentra Tonatiuh, actor conocido por su trabajo en With Love y Vida, quien asume uno de los papeles más exigentes y vulnerables de su carrera.
Una conversación sobre memoria, cuerpo y política
En entrevista con Cocalecas, Tonatiuh revela que asumir este personaje ha sido tanto un reto técnico como una entrega emocional profunda. “No es sólo interpretar a un hombre queer en prisión, es darle vida a una figura que simboliza tantas batallas que todavía se siguen peleando hoy”, comparte. El actor destaca que uno de los mayores desafíos fue equilibrar la humanidad del personaje con el peso simbólico de la historia: “Este personaje no es una metáfora. Es carne, es miedo, es deseo, es dignidad.”
A diferencia de versiones anteriores, esta nueva propuesta —dirigida por Bill Condon— se posiciona sin ambigüedades como una obra queer, honrando el texto original de Manuel Puig pero actualizando su contexto narrativo y visual. Tonatiuh destaca que la producción se apoyó en un equipo artístico diverso y comprometido con la autenticidad: “No queríamos una estética del sufrimiento. Queríamos una historia de amor, de afecto en medio del encierro.”
El cuerpo como trinchera
Uno de los aspectos más discutidos durante la entrevista fue el uso del cuerpo en escena. Para Tonatiuh, esta fue una oportunidad para desafiar narrativas normativas: “El cuerpo queer no tiene que pedir permiso para existir en la pantalla. Y menos aún, para ser deseado.” En una industria donde la representación muchas veces se limita a clichés o estereotipos, el trabajo del actor resalta por su verdad, por su fragilidad y por su firmeza.
Más allá del impacto narrativo, la nueva adaptación busca incomodar al espectador. “No venimos a complacer. Venimos a mostrar lo que muchas veces se ha querido borrar”, afirma Tonatiuh con convicción.
Un legado reimaginado
Kiss of the Spider Woman sigue siendo una obra peligrosa. Y es precisamente esa incomodidad lo que la mantiene vigente. En un mundo donde los derechos LGBTQ+ aún están bajo amenaza en muchas regiones, ver a un actor latino interpretar con dignidad y sin filtros a un personaje queer en una historia de represión y ternura es, en sí mismo, un acto de resistencia.
Tonatiuh lo tiene claro: “No es solo una película. Es un manifiesto.”
Y nosotros, como espectadores, no podemos más que agradecer que existan artistas dispuestos a encarnar esos manifiestos con tanta entrega.




