sábado, marzo 14, 2026
$0.00

No hay productos en el carrito.

Los 5 mejores de esta semana

Related Posts

TIFF 2025: ‘Good News’ (2025): Sátira, caos y verdad manipulada

En una era donde las películas basadas en hechos reales se envuelven en solemnidad, Good News de Byun Sung-hyun irrumpe como una travesura política, una sátira desbocada, un thriller que se disfraza de comedia para desmontar los mitos nacionales con una sonrisa torcida. Desde su primera escena, la película se distancia del molde convencional: la voz en off rompe la cuarta pared y nos advierte que la verdad, en este relato, es tan maleable como los intereses de los gobiernos que lo protagonizan. Lo que importa no es la veracidad, sino la eficacia narrativa de una mentira bien contada.

Ambientada en marzo de 1970, Good News toma como punto de partida el secuestro real del vuelo 351 de Japan Airlines por el grupo armado comunista Ejército Rojo Japonés. Pero más que reconstruir el evento con fidelidad histórica, Byun lo convierte en una odisea delirante donde la geopolítica, la farsa burocrática y el absurdo existencial se entremezclan. Corea del Sur, Japón y Estados Unidos —los “hermanos menores de los EE.UU.”, como los llama con sorna el guion— se ven obligados a cooperar (o más bien a estorbarse mutuamente) para evitar una catástrofe diplomática. En medio de este caos, emerge el personaje de Nobody, interpretado con carisma y precisión por Sul Kyung-gu.

Nobody es un “fixer”, un agente sin nombre ni rostro, que se arrastra por pasillos oscuros con su inseparable maletín, tramando planes imposibles con la destreza de un coyote animado. Sul, colaborador habitual de Byun, entrega aquí una de sus mejores actuaciones: un espía ridículamente competente, al borde del colapso, cuya sonrisa esconde maniobras que rozan lo maquiavélico. Su contraparte emocional es el teniente Seo Go-myung, interpretado por Hong Kyung, un joven operador de radar convertido en chivo expiatorio por el Estado. Seo, a diferencia de Nobody, cree en la ética, y eso lo convierte en una anomalía en este mundo donde la moral es un lujo que pocos pueden permitirse.

La película está estructurada en cinco capítulos, cada uno con una estética, ritmo y tono particular, lo que permite a Byun jugar con los géneros como si fueran piezas de Lego. Hay secuencias que remiten al western —como ese enfrentamiento radiofónico convertido en duelo de pistoleros—, otras que evocan la sátira militar de Dr. Strangelove, y momentos oníricos que bien podrían pertenecer a una viñeta de Ashita no Joe, el manga que los secuestradores citan como grito de guerra. Este eclecticismo no es caprichoso: es el reflejo de un mundo fragmentado, donde la verdad, la ideología y la identidad son ficciones negociables.

Uno de los mayores logros de Good News es su capacidad para burlarse de todos los actores involucrados sin perder el norte. Los estadounidenses son mostrados como pusilánimes, temerosos de ensuciarse las manos por respeto a tratados internacionales; los japoneses, como indecisos y preocupados por las apariencias; los coreanos, como oportunistas que ven en la crisis una forma de ganar prestigio. El presidente surcoreano ni siquiera se digna a aparecer, y el jefe de la KCIA, interpretado con delirante entusiasmo por Ryoo Seung-bum, es un caricaturesco titiritero que manipula a todos sin asumir responsabilidad alguna.

Byun no se detiene en la crítica institucional. También ridiculiza al propio Ejército Rojo Japonés. Denji (Show Kasamatsu), su líder, es un revolucionario más preocupado por el simbolismo que por la logística. Su lugarteniente, Nairu (Nairu Yamamoto), es una bomba de tiempo con ínfulas de mártir. El grupo pasa más tiempo discutiendo sobre votaciones internas que elaborando un plan coherente. Son, en definitiva, una parodia de la militancia ideológica desprovista de pragmatismo.

Visualmente, Good News es un festín. Desde la fotografía que capta el desgaste de los espacios institucionales hasta el ritmo frenético del montaje, todo está pensado para mantenernos en constante desequilibrio. Los cortes abruptos, los giros narrativos inesperados y el uso expresivo del sonido refuerzan la sensación de que estamos atrapados en una pesadilla kafkiana con estética de videojuego. Sin embargo, y esto es lo más sorprendente, la película nunca pierde el control. Por más que abrace el caos, Byun demuestra un dominio absoluto del tono.

La única objeción que podría hacerse es que, en su afán de abarcar tanto, la trama se diluye por momentos. Algunos capítulos parecen extenderse más allá de su punto natural de cierre, y ciertas discusiones sobre quién asumirá la culpa en caso de fracaso se sienten repetitivas. Pero incluso esos desvíos funcionan como comentario metanarrativo sobre la inercia de las instituciones. En el fondo, Good News no sólo se ríe del poder: nos invita a preguntarnos por qué lo aceptamos con tanta docilidad.

La película llega a Netflix el próximo 17 de octubre, tras su estreno mundial en el Festival de Toronto y su paso por Busan. En el actual panorama de streaming saturado de contenido genérico, Good News representa un respiro creativo. Es una obra que exige atención, que recompensa el pensamiento crítico, y que demuestra que el cine surcoreano sigue siendo un faro de innovación en tiempos de conformismo estético.

Byun Sung-hyun, que ya había dejado su marca con Kill Boksoon, consolida aquí una voz autoral que mezcla el entretenimiento con la denuncia social. Su cine es hipnótico porque sabe que, para hacer política en la pantalla, no basta con sermonear: hay que seducir, sorprender y, por qué no, hacer reír. Good News es, en ese sentido, una de las películas más estimulantes del año. Y aunque no todo lo que cuenta sea verdad, pocas veces una mentira nos ha dicho tanto.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

Artículos Populares