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Entrevista con el elenco de ‘Twisted Metal’ T2.

Cuando Twisted Metal debutó con su primera temporada, lo hizo como una apuesta inesperada pero explosiva: adaptar un videojuego de culto cargado de violencia estilizada, humor caótico y personajes extravagantes no parecía tarea fácil. Y sin embargo, lo lograron. Con un tono entre Mad Max y The Simpsons, la serie supo encontrar su propio lenguaje, entre la sátira y la adrenalina pura. Ahora, con su segunda temporada ya disponible, hablamos con el showrunner Michael Jonathan Smith y parte del elenco sobre esta nueva etapa de un universo que no teme exagerar, emocionar ni destruirlo todo.

La nueva temporada arranca siete meses después de los eventos de la primera. John Doe (Anthony Mackie) ha sido obligado a entrenar para participar en el legendario Twisted Metal Tournament, una suerte de batalla campal motorizada orquestada por el siniestro Calypso (Anthony Carrigan), quien promete conceder un deseo a quien sobreviva. A su vez, Quiet (Stephanie Beatriz) se ha consolidado como figura clave entre los “Dolls” —un colectivo rebelde liderado por la enigmática y violenta Dollface (Tiana Okoye), que resulta ser nada menos que la hermana perdida de John.

Este torneo, que parece una mezcla entre reality show distópico y rito ancestral de sangre, es el motor narrativo que lo empuja todo hacia el descontrol. Lo que sorprende —y emociona— es cómo el caos está siempre anclado a la evolución emocional de los personajes.

“Lo que más me interesaba adaptar del juego era su energía, su sensación de caos liberador. No solo los personajes o el universo, sino esa adrenalina pura que sentías al jugar”, nos explicó Michael Jonathan Smith, quien también es guionista y productor ejecutivo. Esa energía atraviesa toda la temporada: cada persecución, cada explosión, cada traición está teñida de un nervio emocional que mantiene al espectador más pendiente del arco de sus protagonistas que del simple espectáculo.

Stephanie Beatriz, conocida por su papel en Brooklyn Nine-Nine, describe la temporada como “una acción con corazón, donde la comedia está al servicio del drama y viceversa. Quiet es un personaje que siempre actúa por instinto, pero en esta nueva etapa empieza a cuestionar qué significa sobrevivir cuando hay más que perder que la propia vida”.

La serie no escatima en incorporar nuevos personajes, cada uno con una estética y motivación tan delirante como peligrosa. Está Mayhem (Saylor Bella Curda), una adolescente nacida y criada en el apocalipsis, que mezcla la ingenuidad con la supervivencia más cruda. Está Mr. Grimm (Richard de Klerk), un espectro en motocicleta con mil almas a cuestas y una cuenta pendiente con Sweet Tooth. Y está Axel, interpretado por Michael James Shaw, cuya presencia se mantiene en embargo pero cuya descripción —un hombre literalmente fusionado con ruedas— promete una de las entradas más memorables de la temporada.

Joe Seanoa, luchador profesional convertido en actor, vuelve a dar cuerpo a Sweet Tooth, mientras que Will Arnett presta su voz al payaso asesino. Esta dualidad le da al personaje un matiz inquietante y cómico que se ha vuelto emblema de la serie. “Sweet Tooth es puro caos, es un personaje que puede pasar del llanto a la euforia homicida en segundos. Interpretarlo ha sido como bailar con una granada”, bromea Seanoa. Arnett, por su parte, destaca que “el reto fue siempre encontrar el ritmo interno del personaje: no se trata solo de ser loco, sino de ser impredecible”.

En esta temporada también se redefine el rol de Raven, ahora interpretada por Patty Guggenheim, quien funge como titiritera del sistema y maestra de marionetas humanas. Su presencia aporta una dimensión distópica más política, evocando liderazgos autocráticos envueltos en estética de culto.

Pero si algo deja claro Twisted Metal, es que el mundo postapocalíptico no está reservado solo para los cínicos y los violentos. Hay espacio para la emoción auténtica, para la nostalgia —como en la ambientación congelada en el año 2002— y, sobre todo, para los vínculos personales. “Muchos creen que se trata solo de carros y armas, pero esta es una historia sobre cómo reconstruimos relaciones cuando el mundo está roto”, afirma Anthony Mackie, quien además de protagonizar también produce.

La serie fue rodada en Toronto, aprovechando su diversidad de locaciones y su clima más controlable para los complejos stunts con vehículos. El diseño de producción, a cargo de Carey Meyer (Buffy the Vampire Slayer, Firefly), transforma escenarios comunes en pesadillas retrofuturistas. Las aulas se convierten en dormitorios de guerra; los garajes, en santuarios de armas improvisadas. Todo respira una estética de videojuego reciclado, mezclando lo kitsch con lo brutal.

Otro aspecto destacado es el diseño de vestuario, nuevamente en manos de Elisabeth Vastola. “Cada traje es una extensión del alma del personaje. En un mundo donde no hay reglas, la ropa se convierte en declaración de principios”, explica. Desde las máscaras espeluznantes de las Dolls hasta los detalles punk-industrial del traje de Sweet Tooth, cada elemento está pensado para contar una historia sin palabras.

El resultado es una temporada que no solo cumple con las expectativas de los fans del juego original, sino que también se permite expandir su mitología, afianzar sus apuestas estéticas y emocionales, y sugerir que, en medio de la destrucción, hay lugar para la ternura y la duda.

El elenco que acompaña esta expansión del universo incluye a Mike Mitchell como Stu, Lisa Gilroy como Vermin, y un creciente grupo de nuevos combatientes que aportan sus propias dinámicas al torneo y elevan la sensación de imprevisibilidad.

Cuando le preguntamos a Michael Jonathan Smith qué diferencia a esta serie de otras adaptaciones de videojuegos, respondió: “No tratamos de ‘ser fieles’ al juego en el sentido literal. Tratamos de capturar el espíritu. Y ese espíritu es desmadre, sí, pero también es comunidad, deseo, dolor y redención”.

Quizás eso explica por qué, en un panorama saturado de distopías genéricas, Twisted Metal se ha convertido en una anomalía preciosa: un carnaval de destrucción que late con corazón humano.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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