¡Famiglia!
Hay que arrancar diciendo que Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos es la mejor versión cinematográfica de estos personajes. Es cierto que la vara no estaba muy alta, ya que las películas de 1994, 2005, 2007 y 2015 van desde lo vergonzoso hasta lo lamentable, pero tampoco es menor resaltar que es el regreso a la casa Marvel, lo que finalmente tiene a “la primera familia” representados como se debe.

Lo segundo a destacar, quizás, es su sencillez. Aquí no es obligatorio ver un puñado de películas para entender la trama ni nada parecido. Ni siquiera se necesita haber visto el capítulo anterior marvelita que había venido en la forma de Thunderbolts, que sí tenía una breve introducción al cuarteto que aquí nos ocupa, en una de sus escenas después de los créditos. Al comenzar la narración, esta familia ya está posicionada como los héroes y defensores del mundo, y para el que desconoce los poderes y habilidades de los fantásticos, tenemos un breve montaje inicial mostrándonos sus proezas y hazañas. El director Matt Shakman, de experiencia en la serie WandaVision (aún la mejor de todas las vinculadas a superhéroes estrenadas en Disney+) es funcional y solvente. No inventa nada nuevo y se aplica al tono habitual de la marca, lo cual se agradece, viniendo de una cercana decepción en el género.
El elenco principal es sólido: la siempre destacable Vanessa Kirby y el novio de internet Pedro Pascal lograrán una nueva legión de fans con sus paternales Sue Storm y Reed Richards, respectivamente; Joseph Quinn, por su parte, nos muestra una nueva y peculiar faceta del habitualmente galán Johnny Storm; mientras que Ebon Moss-Bachrach (mi adorado Richie de la serie The Bear), aporta mucha empatía y calidez con su voz a una criatura tan icónica como The Thing (La Mole). Algo similar brindan Julia Garner y Ralph Ineson en sus roles de villanos, ya que mientras la primera tiene alguna escena “en forma humana” como Silver Surfer, al británico (uno de los grandes vozarrones del Hollywood moderno) solo lo escuchamos como el gigantesco Galactus, el devorador de mundos. Hubiera adorado ver un poco más de mí queridísima Natasha Lyonne, pero me quedo contento con que la volveremos a ver el futuro.
No creo, de todas maneras, que nadie merezca más aplausos aquí, que el genial compositor Michael Giacchino, que logra una banda sonora memorable, cuyo tema central y leitmotiv (creo) serán vinculados a los personajes en el futuro, así como pasó con la maravilla que hizo John Williams en 1978 para Superman. También es notable el diseño de producción en la estética del largometraje, creando unos años 60s retro futuristas que son tan deudores a los trazos de Jack Kirby, como a los entrañables dibujos animados The Jetsons (Los Supersónicos) de Hanna y Barbera.
La película, de todas maneras, no es infalible. Los efectos visuales, en alguna que otra escena, no son tan perfectos como uno desearía, principalmente en un momento para lucir al Mr. Fantastic de Pedro Pascal. Así mismo, y si bien, aquí esto se mejora debido a una calidez familiar y por lo tanto universal, este espectador está bastante cansado que las películas de superhéroes terminen una y otra vez con el riesgo del fin del mundo y que “portales gigantes en el cielo” estén implicados en la resolución de todo.

Por lo demás, un segundo “aprobado” consecutivo por parte de Marvel, tras la psicológica y emocional Thunderbolts, pero que aquí tiene ese gusto especial al (finalmente) traer a “la primera familia” a casa.
Como siempre en las películas de este estilo, toca quedarse en los créditos para dos escenas más: la primera con gran importancia para el futuro cercano marvelita, y la segunda, más juguetona y nostálgica, que sirve como homenaje al gran Jack Kirby.



