sábado, marzo 7, 2026
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Alicia Silverstone y Karl Glusman exploran la obsesión en el thriller erótico ‘Pretty Thing’.

En el corazón de Pretty Thing, la nueva propuesta de Justin Kelly, late una tensión que mezcla deseo, peligro y vacío emocional. Lo que empieza como un encuentro sexual fortuito entre dos desconocidos en un hotel neoyorquino, rápidamente se transforma en una espiral de obsesión, vigilancia y fragilidad emocional. Pero detrás de la superficie estilizada y los ecos del thriller erótico clásico, hay una reflexión más silenciosa y perturbadora: ¿qué sucede cuando una historia de poder y atracción invierte sus roles tradicionales sin redefinir sus consecuencias?

En entrevista exclusiva para Cocalecas.net, Alicia Silverstone y Karl Glusman, protagonistas de la cinta, conversan con honestidad y complicidad sobre el desafío que representa encarnar personajes que no buscan redención, sino control, dependencia o simplemente una vía de escape.

Silverstone, ícono pop de los años 90 gracias a Clueless y The Crush, retoma el centro de un relato sensual y oscuro interpretando a Sophie, una ejecutiva fría, elegante y emocionalmente blindada. En palabras de la actriz: “No quería que ella fuera una víctima ni una heroína. Quería que fuera real, incluso si eso significaba que a veces el público no sabría si odiarla o entenderla”. Su personaje tiene el tipo de poder que a menudo el cine no le concede a las mujeres maduras, pero la película se encarga de mostrar que ese poder puede ser también una ilusión.

Por su parte, Karl Glusman (Love, The Neon Demon) ofrece una interpretación contenida y cada vez más inquietante de Elliot, un mesero cuya sensibilidad tímida esconde una dependencia emocional tan intensa como peligrosa. En la entrevista, el actor comenta: “Lo que me atrajo fue la fragilidad del personaje. Elliot quiere ser visto, quiere sentirse amado, pero no sabe cómo lidiar con el rechazo. Y eso lo lleva a cruzar líneas”. Su transformación de amante enamorado a acosador silencioso no solo sostiene el arco dramático, sino que también apunta a una masculinidad fracturada por el ego y la soledad.

Lo interesante en Pretty Thing no es solo la dinámica de edad y género invertida —una mujer mayor que seduce y abandona a un hombre más joven—, sino lo que hace con esa inversión. ¿Estamos realmente viendo una relectura feminista del thriller erótico, o solo un reciclaje estético sin nuevas implicaciones? La respuesta, como queda claro en la conversación con los actores, es ambigua. La película, como sus personajes, no siempre parece saber hacia dónde va.

“Hay algo incómodo en ver esta historia desde el punto de vista de Sophie”, admite Silverstone. “Porque estamos acostumbrados a que sea el hombre quien se obsesiona, quien domina, quien invade. Aquí es ella la que inicia todo y él quien no sabe soltar. Pero eso no significa que ella tenga el control. Tal vez ninguno lo tenga”.

Durante la entrevista, ambos actores reconocen que el rodaje fue emocionalmente exigente. Algunas escenas, especialmente aquellas en las que la intimidad se convierte en amenaza, requerían una coreografía precisa y una conexión emocional profunda. Glusman confiesa: “Fue fundamental establecer confianza. No puedes fingir tensión sexual o miedo. Tienes que estar ahí, realmente presente”. Silverstone coincide: “No es fácil filmar sexo sin sentido si no hay una historia emocional detrás. Y creo que aquí, incluso cuando la relación está rota, sigue habiendo una búsqueda desesperada de afecto”.

El director Justin Kelly, conocido por películas como King Cobra o JT LeRoy, aporta su estilo sobrio y visualmente contenido al film. La luz tenue, los silencios prolongados y los espacios lujosos pero vacíos convierten a Pretty Thing en un ejercicio estético más que un drama visceral. Esto ha dividido a la crítica, que ha elogiado la propuesta visual pero ha cuestionado su falta de intensidad narrativa.

Sin embargo, para Silverstone y Glusman, la intención nunca fue repetir los códigos de películas como Fatal Attraction o Basic Instinct, sino explorar un tipo distinto de toxicidad: la que no estalla en sangre o histeria, sino que se instala como una incomodidad persistente. “No es una película para excitarte”, dice Silverstone con firmeza. “Es una película para hacerte pensar en lo que proyectamos sobre el deseo y el poder”.

Pretty Thing ya está disponible en plataformas digitales como parte de la oferta de Shout Studios, y promete generar conversación en tiempos donde las relaciones marcadas por el desequilibrio de poder están siendo reexaminadas tanto en el arte como en la vida cotidiana.

Nuestra entrevista completa con Alicia Silverstone y Karl Glusman profundiza en estas tensiones, en sus procesos actorales y en cómo fue construir una historia de atracción sin redención. Una conversación imprescindible para quienes aún creen que el thriller erótico puede ser más que un juego de espejos.

Ruben Peralta Rigaud
Ruben Peralta Rigaudhttps://cocalecas.net
Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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