Críticas de Cine y Artículos Colaboradores

Sobre Mickey 17 (2025) de Bong Joon-ho

Me muero, Bong

Me muero por conocerteSaber qué es lo que piensasAbrir todas tus puertasY vencer esas tormentas que nos quieran abatirCentrar en tus ojos mi miradaCantar contigo al albaBesarnos hasta desgastarnos nuestros labios
Y ver en tus rostro cada díaCrecer esa semillaCrear, soñar, dejar todo surgirAparcando el miedo a sufrir
Siempre me gustó esta canción de Álex Ubago, y me puse a pensar en ella viendo Mickey 17, la última película del genial Bong Joon-ho. Creo que fue pasada la hora, ya algo decepcionado, cuando la ingenua letra de la balada, que en un principio había vinculado al personaje titular de Robert Pattinson y su interés romántico en Naomi Ackie, me cerraron más con el propio cineasta surcoreano y su peculiar relación con Hollywood. "¿Por qué carajos se mueren Mickey y Bong?"

Adaptada de una novela homónima de Edward Ashton, Mickey 17 cuenta la futurista historia (2050s) de Mickey Barnes, un "prescindible", que en esta narrativa, sería un individuo en cuyo cuerpo se le testean distintas situaciones y enfermedades, para ver cómo la raza humana puede reaccionar ante la inminente colonización del planeta Niflheim. Para esto, muere y es clonado una y otra vez sin mucho interés por parte de sus colegas, patrones y científicos a cargo. El problema es cuando la decimoséptima versión de Mickey sobrevive sorpresivamente y se encuentra con la decimoctava (y más subversiva) versión de su existencia.

Mickey 17 confirma lo que Okja (aún la peor película de Bong) había alarmado: el director nunca debería haber salido de Corea del Sur. Si bien es cierto que algo como Snowpiercer me sigue gustando y pareciendo una de las pocas películas "verdaderamente izquierdistas" que hayan salido del sistema hollywoodense en las últimas décadas, lo cierto es que Bong no parecería saber traducir su excelencia coreana en el mercantilismo estadounidense. Pero bueno, después de todo, es algo que le ha costado mucho a los asiáticos, sinceramente. No pudo su amigo Park Chan-Wook (Stoker no es mala, pero no me la comparen con Oldboy o Decision to Leave), no pudo el crack de Wong Kar-wai (My Blueberry Nights es tan decente como olvidable) y ni siquiera pudo el genio máximo de Akira Kurosawa, que era el más occidental de todos los japonenes, pero que tuvo que abandonar Tora! Tora! Tora! por chocar una y otra vez con los mercachifles yanquis. Y si Kurosawa no pudo...¿Quién va a poder?

Debo admitir que le tuve miedo a Mickey 17 durante mucho tiempo. La administración que el imbécil de David Zaslav viene llevando a cargo de Warner ha sido nefasta, y temía mucho que no le dieran al cineasta, el tan necesario "corte final" (lo mismo para mí querido Paul Thomas Anderson y su One Battle After Another en unos meses). Para mí sorpresa, Mickey 17 es, definitivamente, una película de Bong Joon-Ho. Ahí están su sátira política, su humor slapstick y su humanista ingenuidad. Pero el problema es que a un Bong algo perdido desde lo visual (raro, ya que vuelve a trabajar con el excelente fotógrafo Darius Khondji), donde se pierde cierta habiliad espacial para entender donde estamos en casi todo momento (¡con lo bien que funcionaba en Parasite!) se le suma, y esto no me lo explico, un extrañísimo miedo a abordar las complejidades que se cuestiona, intentando una y otra vez tapar estos agujeros del discurso con un humor y sátira anti-capitalista que la mayoría de las ocasiones, no funciona. De nuevo, "¿por qué carajos se muere Mickey?".

Salvan de ser inmirable la película, de todas maneras, un muy inspirado Robert Pattinson, en uno de sus mejores trabajos, llevando su tono de voz a algo más parecido a Joe Pesci que a lo que nos tiene acostumbrado el inglés, y el siempre bienvenido Mark Ruffalo, con una parodia que es 80% Trump-20% Musk, y que ayuda a dibujar los paralelismos que Bong quiere emparentar con la actualidad global.

En definitiva, Mickey 17 es una decepción. Bong Joon-ho se había ganado una carta blanca para hacer lo que quisiera tras el éxito de Parasite y probó una vez más enamorar a Hollywood, la bella y voluptuosa dama que todo cineasta quiere conquistar, pero que se le sigue escapando porque no le entiende (o no quiere entender) lo que tiene para decir el genial cineasta.

Pero bueno, muerto el Bong 8, debo decir que ya me muero por ver el Bong 9...eso si, en coreano.

Acerca del Autor

Juan Manuel Fábregas

Uruguayo. Gran creyente de la Iglesia de Paul Thomas Anderson. Crítico de Cine y Realizador desde 2013, escribiendo para publicaciones y revistas como RouMovie.com, Cartelera.com.uy y Gorosito.Tv.

Email: fabregasmendiburu@gmail.com
Tel: +598 91 311 263

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