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Crítica a «La Enfermedad del Domingo» (2018) de Ramón Salazar

Cuando Anabel (Susi Sánchez) se da cuenta de quién está delante de ella, una parte de su pasado le choca de frente y no puede escapar. Como empresaria, es una mujer exitosa que está bien integrada en la alta sociedad española; está felizmente casada y es madre. Chiara (Bárbara Lennie) es su primera hija. Han pasado más de 30 años desde que la dejó a ella y a su padre, sin razón aparente, su hija en ese entonces, tenía tan solo ocho años. Cuando la confronta, ella solo hace una inusual petición: quiere pasar diez días con su madre. Anabel acepta y viaja con ella a una remota casa en las montañas sin saber en lo que se está metiendo.

Muchas cosas suceden en los días siguientes. Las dos mujeres aprenden sobre ellas sin necesidad de hacer historias. En una muy buena secuencia se muestra a Chiara repasando viejas diapositivas de Anabel con un proyector, en una de ellas, embarazada de Chiara, junto a su hija en su edad actual. Anabel lo llama una "paradoja temporal", pero Chiara, entonando una sentido irónico, lo llama un simple truco de edición, dejándonos ver entredicho que esta simple palabra es una buena descripción de esta película en su totalidad. Los secretos de esta crean la máxima paradoja temporal entre la madre y la hija.

El escenario que “La Enfermedad del Domingo” podría sugerir es un thriller psicológico: una hija abandonada, una ambientación lejos de la civilización (tan lejos que no funcionan los teléfonos celulares), un trágico pasado, una petición misteriosa. La película también es sombría, literalmente: la excursión al interior de Francia no nos presenta paisajes idílicos de la naturaleza. Todo es un poco grisáceo, frío, lleno de barro y tierra. Al Anabel sumergirse en el mundo de su hija, significa ensuciarse las manos y su costosa ropa, pero también significa enfrentar su propia suciedad.

El director y guionista español Ramón Salazar (10,000 noches en ninguna parte, 2013) aprovecha la remota ubicación para unir lentamente a madre e hija, en parte porque hay sentimientos, en parte porque no tienen otra opción. Rara vez en la película se muestra interacción de ellas con otras personas, las pocas conversaciones con terceros son limitadas y sirven para crear un contexto necesario en el pasado y presente de ambas. Aunque el área es espaciosa en sí misma, las dos parecen estar encadenadas, condiciones ideales para sacar algunos trapos sucios.

Es notable cómo la narrativa continúa con planos estáticos, saturándonos necesariamente con primeros planos de sus rostros para dejarnos ver las emociones de nuestras protagonistas, pero también se extiende magníficamente en los horizontes forestales, regalándonos secuencias cargadas de sentido, con un montón de palabras no dichas.

Es en el silencio, cuando Anabel cuestiona una y otra vez lo que Chiara quiere de ella, que a menudo va acompañado de una sola nota musical. Todo en esta película está tan perfectamente compuesto como dicha partitura. Las actuaciones de estas dos mujeres son brillantes. La película se expresa perfectamente con emoción retenida y contenida, añadida a verdades ocultas y contenidas. Pero al enfocarse mucho en emociones y no en acciones, esta puede pecar por momentos de secuencias innecesarias y que no tienen importancia a la relación de estas dos mujeres.

Cuando Chiara finalmente susurra al oído de su madre, diciéndole lo que quiere y el real motivo de su invitación, no lo escuchamos, pero luego lo vemos.

La Enfermedad del Domingo es una historia de tragedia y dolor, también es una brillante película con impresionantes actuaciones. Lejos de ser un resultado comercial, atípica de la factoría Netflix, presenta un drama pausado con pocos pero necesarios diálogos. Es una de esas películas en las que debes y necesitas involucrarte sentimentalmente con sus personajes, el filme se convierte en una especie de clímax operístico donde no hay lugar para la mentira o trucos baratos de giros inesperados.

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.