Criticas y Artículos de Cine

Critica a “I, Tonya” (2017) de Craig Gillespie

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Ruben Peralta Rigaud

Desde muy temprana edad, solo existía el patinaje artístico para Tonya Harding (Margot Robbie). Gracias a la mano de hierro de su madre LaVona (Allison Janney), pasó horas en el campo de hielo donde adquirió sus habilidades para las competiciones. Pero debido a sus pobres orígenes, su elección de música y su comportamiento agresivo, era una espina en el costado de los miembros del jurado y por lo tanto siempre obtenía calificaciones más bajas que sus competidores. Pero llega el momento en que ya no pueden ignorar sus logros, especialmente cuando ella es la primera estadounidense en hacer un triple Axel.

Pero los éxitos de Tonya siempre vienen acompañados de muchos problemas personales. Desde joven escapó de su estricta madre para casarse con Jeff Gillooly (Sebastian Stan) quien realmente no la trataba mejor. Un día, Tonya recibe cartas amenazantes, cuyo origen se cree ser de la competencia de ella,  Nancy Kerrigan (Caitlin Carver). Es aquí cuando se toman decisiones que conducen a uno de los mayores escándalos de los noventa.

I, Tonya, cuenta la historia de la patinadora estadounidense Tonya Harding. Aunque no sepas quien es, podría no interesarte. Pero si les decimos que Harding estuvo involucrada en eventos que llevaron a la rótula fracturada de su rival Nancy Kerrigan, probablemente despierte tu curiosidad. Y ahora también les decimos que no es un drama seco con un final doloroso, sino una comedia negra, que probablemente solo los hermanos Coen habrían hecho mejor.  La película de Craig Gillespie (“Lars and the Real Girl”) es una broma con personajes trágicos, sin caer en lo brillante. Todo parece estar en el medio, como si los criminales fueran traficados desde Fargo y aterrizaran en el mundo del patinaje artístico. Primero conocemos a los protagonistas, que cuentan su experiencia frente a una cámara que se ilustra en flashbacks, acompañados por una voz en off, denotando una salida fácil para su narrativa. La película se basa en entrevistas que narran varias versiones de la  historia en retrospectiva.

Es una pelicula  difícil de tomárse en serio, porque desde el primer momento estamos conscientes de lo que es: una comedia que busca explotar no solo los estrambóticos personajes, si no las situaciones en la que estos se ven envueltos. Hasta las secuencias de violencia marital, resultan algo cómicas.

Pero el director Gillespie sabe aprovechar al máximo el talento de sus protagonistas, dándole el correcto tiempo en pantalla y apoyando su historia, en su mayoría, desde la perspectiva de su protagonista.

Los actores son geniales, especialmente Margot Robbie, como una princesa caída de hielo. Es sin dudas lo mejor y más interesante de la historia, ella sabe cómo sacar el dolor de su personaje sin caer en lo dramático, ya que eso contrastaría con la narrativa, todo hábilmente coordinado con sus secundarios, principalmente la extraordinaria química con Allison Janney. Robbie es magnífica como la patinadora deshonrada, perdiéndose tanto en el personaje que da un poco de miedo cada vez que mira a la pantalla, equiparándonos con el público que tan famosamente se volvió contra ella.

Sin embargo, Harding no es retratada como villana. Ella definitivamente no es un ángel, pero el guionista Steven Rogers (Kate & Leopold), que se especializa en romance, dibuja una imagen más matizada de una mujer que fue juzgada por la corte y la multitud con algo sobre lo que no tenía control. El verdadero logro de la película de Gillespie es humanizar a una mujer cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de trampa. Mientras Harding es representada por Robbie como ruda y sin arrepentimiento, la película deja claro de dónde proviene su rabia, destacando el prejuicio de clase en el corazón del mundo del patinaje, cuyas autoridades no querían que su deporte fuera representado por ‘basura blanca’. Una historia trágica que al final, casi te avergüenza de haber reído tanto durante dos horas, pero solo un poco.

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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