Criticas y Artículos de Cine

Los mejores monólogos en la historia del cine

Ruben Peralta Rigaud

El séptimo arte nos ha permitido vivir grandes emociones gracias a impactantes secuencias de batallas, coreografías, trucos de edición y efectos especiales. Aunque sin duda es difícil no quedar rendido cuando el cine utiliza todos sus artificios para conquistar a la audiencia, ciertos filmes han asumido el reto de conseguir ese mismo impacto usando tan sólo el potencial de su guión y las capacidades del director y sobre todo de los intérpretes, a partir de una secuencia en la que un solo personaje habla de manera ininterrumpida durante un considerable lapso de tiempo.

Los monólogos en el cine tienen un sitial privilegiado. En el arte moderno de la imagen en movimiento, el tiempo es oro. Pocas ocasiones son propicias para que un personaje se extienda en palabras de más sin convertirse en un fiasco. Pero hay casos de casos. Es por ello que te presentamos los monólogos que resultaron ser tan aplaudibles como una secuencia espacial o una escena de guerra con artillería pesada. Vale la pena aclarar que no se tomaron en cuenta monólogos de voces en off, por lo que el enérgico arranque de Trainspotting, las reflexiones internas del protagonista en The Three of Life o el recital final de American Beauty fueron descartados para efectos de este trabajo.

The Devil’s Advocate

El abogado del Diablo es quizá uno de los mejores intentos del cine comercial en incluir un monólogo dentro de la trama, pues este tipo de escenas son más comunes en películas de autor o cine de arte (lo  que sea que signifique eso). Esta cinta sale airosa, ya que le da mucho sentido al conjunto de toda la trama en sí. The Devil’s Advocate narra una historia de dilemas éticos disfrazada en una trama sobrenatural sobre cómo un ambicioso abogado (Keanu Reeves) hace a un lado la ética moral que debería  distinguir a dicha profesión con tal de conseguir el éxito económico, ya que el personaje opta por defender a toda la calaña de la sociedad a pesar de su culpabilidad. En este dilema moral entra en escena el Diablo (Al Pacino), quien tienta al personaje hasta hundirlo en un espiral de podredumbre y corrupción. Justamente al final de la película se avienta un venenoso e incluso pesimista monólogo que crítica ferozmente la doble moral de la religión católica y asegura que él es más humanista que cualquier santo porque ama al hombre y no lo juzga  a pesar de todas sus imperfecciones.

La frase: “¿Quién en su sano juicio se atrevería a negar que el siglo XX fue obra mía?”.

The Big Dictator

Cuando el sonido irrumpió en la industria del cine y casi todas las producciones migraron a tal formato, Charles Chaplin se aferró al cine mudo y no rompió el silencio sino hasta que tuvo algo verdaderamente importante que decir con esta película. Sin duda, uno de los momentos más memorables dentro de su filmografía ocurre con este monólogo, que fue épico tanto por el mensaje que enuncia como por el hecho de que la más grande figura del cine mudo rompiera su voto de silencio para arremeter contra la violencia y mostrarse a favor de la paz. Este secuencia es única en su tipo y no sólo por el  hecho de escuchar a Chaplin hablando, sino porque el actor hace a un lado su faceta de comediante y deja expuesto su lado más dramático en un discurso, improvisado en su mayor parte, en el que ataca al fascismo y a la figura de Hitler. Con un mensaje que sensibiliza, entristece y motiva a partes iguales, esta  poderosa secuencia vuelve a tener mucho sentido en tiempos de Trump.

La Frase: “Luchemos por un mundo en que domine la razón, un mundo donde la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos los hombres”.

Eyes Wide Shut

Ojos bien cerrados es una pieza clave en la filmografía de Stanley Kubrick por varias razones. En primer lugar se trata de su último filme y su testamento cinematográfico, ya que lo estuvo puliendo durante varios años. A nivel mediático la cinta también causó gran revuelo por el morbo de que la entonces pareja de Hollywood (Tom Cruise y Nicole Kidman) actuaran como marido y mujer, además de aparecer en escenas de alta temperatura. Cuenta el rumor que tal fue el afán de Kubrick de exponer el lado más vulnerable de la pareja que este título fue el responsable de que Nicole y Tom se separaran. La obra de Kubrick siempre estuvo cargada de grandes diálogos, pero el monólogo más redondo de su filmografía  vino de la mano de una provocadora Kidman, en una de las escenas iniciales del filme. Después de compartir un cigarrillo de marihuana con su esposo, confiesa que en una ocasión, ya estando casados y con una hija, se topó con un teniente marinero que le provocó una brutal atracción, de modo que estuvo fantaseando con él durante todo el día, incluso en el momento en que tuvo relaciones con él. Incluso después de tener sexo, ella no dejó de pensar el hombre. La escena pone sobre la mesa de manera magistral temas como el deseo, la infidelidad o la debilidad humana.

La frase: “Desperté a la mañana siguiente con pánico. No sabía si temía más que él se hubiera ido o que siguiera ahí”.

Les Miserables

Debido a la naturaleza del género musical, es difícil distinguir qué tanto sus números sinfónicos podrían considerarse un monólogo. Es claro que las canciones colectivas, coreografías o diálogos musicales quedan descartados,  pero ¿qué hay de las canciones en solitario? Evidentemente ahí la percepción de cada quien puede variar, pero pensamos que hay ciertas secuencias musicales podrían caer dentro de esta categoría. Uno de esos momentos es cuando Fantine, interpretada por Anne Hathaway, entona el mítico tema “I Dreamed a Dream”. No sólo es destacable porque lo interpreta en solitario, sino porque no hay coreografía ni una estructura típica de una canción (estribillo, coro), sino que es tal cual un monólogo cantado en que el personaje, tras prostituirse para mantener a su hija Cossette, se lamenta por lo dura que ha sido la vida con ella y cómo es que ésta a destrozado ese sueño que alguna vez tuvo.

La frase: “Soñé una vez que mi vida sería tan diferente a este infierno que estoy viviendo”.

Birdman

En uno de los mejores ejercicios cinematográficos en lo que va de la década, el mexicano Alejandro González Iñárritu disecciona la psique de un actor (Michael Keaton) que alguna vez estuvo en la cima y ahora le queda contemplar la sombra de su pasado sin dejar de aferrarse al éxito. Cargada de diálogos sublimemente existenciales y secuencias surrealistas muy bien ejecutadas, la joven actriz Emma Stone, quien interpreta a la hija del personaje principal, está a cargo del mejor monólogo de la película. En esta secuencia el personaje principal se queja de lo retador que significa para él estar al frente de una puesta en escena de Broadway, de modo que su hija le reprocha que su ego lo ha cegado irremediablemente y que no pueda dimensionar lo complejo que es el mundo.

La frase: “Haces esta obra porque tienes miedo de enfrentar como el resto de nosotros el que no importa, y adivina qué: tú no importas”.

The 25th Hour

Este monólogo se sale un poco de lo tradicional. Este filme nos cuenta la historia de un sujeto que disfruta sus últimas 24 horas de libertad antes de cumplir una condena. En el inicio de la película el personaje de Edward Norton escupe y vocifera todo su odio hacia el mundo que lo rodea, el propio sistema e incluso él mismo y todo aquello que lo convirtió en un hombre que debe pagar su condena. El monólogo destaca por ser una de las secuencias del cine en que más veces se pronuncia la palabra fuck.

La Frase: “Y esa vida estuvo tan cerca de nunca ocurrir”.

Network

Siguiendo la línea de monólogos iracundos, el de Network (Sidney Lumet, 1976) es sumamente crítico e incluso pesimista. El filme narra la doble moral de los medios de comunicación y cómo pueden maquillar la información para satisfacer sus intereses. La película comienza con el despido de un veterano presentador de noticias, interpretado por Peter Finch, debido a los bajos niveles de audiencia. Ante la frustración por ser despedido, el conductor anuncia que se suicidará ante a las cámaras, lo que eleva el rating del programa, por lo que la directora de entretenimiento del canal aprovecha la furia del conductor para convertir el espacio en una suerte de circo mediático. En una de las emisiones, el presentador se adueña en su voz de la indignación colectiva y pronuncia un monólogo digno del propio Orwell, en el que expone lo más vergonzoso de una sociedad dominada por medios de comunicación.

La frase: “Estoy endemoniadamente enojado y no pienso tolerarlo más”.

Amour

Una de las mejores películas francesas contemporáneas, que prácticamente se sostiene con el guión y sus intérpretes (la historia cuenta con dos personajes y un solo escenario). Mientras la mayoría de las historias de amor narran los amoríos en la juventud, este largometraje rompe moldes al mostrar el romance de la tercera edad, en el ocaso de la vida. El matrimonio formado por Anne y George tendrá que superar una última prueba cuando ella es diagnosticada con una enfermedad degenerativa que la deja en estado vegetativo. Después de padecer todo el viacrucis de la enfermedad hasta llegar al punto en que Anne no puede ni siquiera reconocer a su esposo, éste contará una conmovedora anécdota de su infancia antes de ejecutar un último acto de verdadero amor. Aunque parezca extraño, es un final romántico al estilo del director Michael Haneke.

La frase: “Era la tercera vez que la paloma entraba por la ventana, pero esta vez la sujeté, la acaricié y la solté observando como emprendía el vuelo”.

The Silence of the Lambs

vid

El silencio de los inocentes es uno de los mejores thrillers de la historia del cine. Aunque las escenas en las que interactúan el doctor Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) y la agente del FBI Clarice Sterling (Jodie Foster) tienen diálogos memorables, hay una escena en la que el personaje de Clarice expone uno de sus traumas internos a cambio de información. No es un monólogo en sentido estricto; más bien sería una suerte de monólogo a dos voces (Hannibal y Clarice), pero tampoco tiene la estructura de diálogo, ya que  los dos personajes ofrecen un propio recital que se fusiona en uno solo.

La frase: “Aún te despiertas en plena oscuridad y escuchas el gritar de los corderos, ¿verdad, Clarice?”.

Youth

vid

Esta obra del director Paolo Sorrentino es visualmente atractivo y cuenta con unos diálogos cargados de nostalgia, por lo que el filme termina siendo una carta de amor hacia la juventud desde los ojos de la vejez. La película tiene desde momentos surrealistas hasta secuencias musicales bastante destacables y alberga tres monólogos (el primero a cargo de Rachel Weisz y el segundo en voz de Jane Fonda), pero el más memorable es el que ocurre al final de la película, en un momento cargado de intimidad entre los dos protagonistas: Harvey Keitel y Micahel Caine. En dicha escena Keitel reflexiona sobre cómo la vejez lo ha hecho sumergirse en la rutina y que para él no vale la pena vivir si ya todas las emociones han sido experimentadas.

La frase: “Tú dices que las emociones están sobrevaloradas, pero no es cierto. Las emociones son lo único que tenemos”.

Blade Runner

Es difícil que en una película de ciencia ficción se incluyan diálogos profundamente filosóficos. Salvo excepciones, en general estas cintas se enfocan más en lo visual que en el guión, pero antes que un thriller futurista, esta historia es una película de autor que, además de crítica, es sumamente dramática. Aunque de por sí las reflexiones y catarsis que hace el protagonista en off son destacables, el monólogo de esta historia ocurre en una escena que termina siendo poética por el diálogo y por la manera de representar la secuencia. En un tejado vacío, posterior a un enfrentamiento a muerte, en medio de un  nostálgico atardecer y una delicada lluvia que moja el rostro de Ruthger Hauer.

La frase: “Todos esos momentos se desvanecerían como lágrimas en la lluvia”.

Apocalypse Now

Francis Ford Coppola, desde El Padrino, ha demostrado que es un genio para los diálogos y para que las escenas que los contengan se conviertan en una proeza visual. De por sí toda Apocalypse Now es una obra maestra de la imagen y el diálogo, pero justamente es con el monólogo a cargo de Marlon Brando por el que logró  impresionar a los espectador, pues consigue que las palabras adecuadas se conviertan en ese potente clímax que explota todas las emociones contenidas dentro del filme. Brando disecciona con sus palabras el horror, la violencia y sus consecuencias en el monólogo más desolador que compone esta lista, dado que el personaje recuerda toda la crueldad humana que ha presenciado al afirmar que la justicia no tiene lugar en el campo de batalla.

La frase: “El horror tiene un rostro y tienes que hacerte amigo del horror si quieres conocer la victoria”.

Fuente: cultura colectiva

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
A %d blogueros les gusta esto: