Criticas y Artículos de Cine

Pasos para crear un monstruo a lo Guillermo del Toro

Ruben Peralta Rigaud

“La creación de monstruos es la expresión creativa más compleja para mí. Una mirada al monstruo te cuenta su historia, su propósito y lo que representa. Ningún elemento debe ser casual.Los peores monstruos que puedes crear son los que están basados en monstruos de películas. La creación sin riesgo es simplemente, habladuría”. Palabra de Guillermo del Toro, te alabamos, óyenos. Sabemos que la Semana Santa ya nos dejó, no así las torrijas que ahora hacen la cucharita con tus michelines. Nos hemos hecho eco de los consejos que Del Toro twiteó a modo de mandamientos profanos para crear el monstruo perfecto, y por ese motive  los traemos con el fin de que puedan crear el monstruo perfecto o al menos puedan verlo. Sí, hay monstruos peores que un cardenal con capa carmesí cual Divine hablando de amor marital.

Guillermo del Toro redactó estos consejos mientras estaba sentado en un banco. Otros alimentarían a las ávidas palomas esperando convertirlas en sus esbirras , algunos aprovecharían para hacer estiramientos que justifiquen el precio de sus mallas de deporte más ajustadas que la subida salarial y unos pocos serían gente normal. No vamos a juzgar si Del Toro ha quedado para alimentar aves asesinas debido a algún proyecto fallido, tan solo juzgaremos su condición de maestro hacedor de criaturas fantásticas. Ya nos dio algunos consejos imperdibles en ese gran homenaje a los creadores de monstruos llamado “El complejo de Frankenstein”, donde hasta soltaba la lagrimita. Para complementar su tesis en ese documental, estas nociones te ayudarán a crear a tu particular Frankenstein para que así te olvides de filmar algún drama familiar en clave social con largos planos estáticos que solo interesa a un grupúsculo de amantes del diván de Freud.

1. Los mejores monstruos vienen de dentro

Con frecuencia creemos que los monstruos vienen de algún espacio lejano, de una estrella rutilante o de los polvos de una nebulosa milenaria. El origen de tu monstruo suele ser un añadido fantástico, pero con frecuencia la mejor manera de crear monstruos es mirar dentro de uno mismo y encontrar una parte de nosotros mismos que tenga miedo. Nuestra criatura debe ser un reflejo de nuestros miedos, de nuestros temores. En ese sentido Del Toro será de los que al igual que nosotros babea con el Expresionismo Alemán, y es que maestros como Wiene y Murnau crearon monstruos que fueron reflejo de los miedos interiores de la sociedad alemana. “Nosferatu” contiene en su legendario monstruo una representación del ascenso y expansión del nazismo, y el Cesare noctámbulo de “El gabinete del doctor Caligari” es comparado frecuentemente con la actitud dócil y enferma de la sociedad alemana de la postguerra.


2. Un buen monstruo procede de diversas fuentes

Para Guillermo del Toro, el buen monstruo debe construirse cual Frankenstein canónico, es decir, a partir de retazos y fragmentos de diversas fuentes. Bucea y busca influencias en la pintura, la literatura o incluso otras pelis. El homenaje funciona mejor que el plagio y aludir a ese lexicón de imágenes e influencias provocará que tu monstruo además de gafapasta sea extrañanamente familiar. No solo tu monstruo, sino todo lo que le rodea debe aludir a esos lugares comunes que lo vinculan con la pintura, la literatura y otras artes. Dario Argento además de anatomía humana también sabe de esto, y por eso “Rojo Oscuro” no duda en remitirnos a Edward Hopper y su obra “Los noctámbulos” para crear una atmósfera donde su supuesto monstruo oscila entre el preciocismo visual inquietante y el sintetizador de Goblin machacando nuestros oídos. O las reminisciencias del supuesto “Coloso” de Goya en “Shin Godzilla“, como ejemplos de monstruos que cruzan motivos.

3. Aprende a mirar a tu monstruo

“Como en cualquier obra de arte, una mirada al monstruo te cuenta su historia, su propósito y lo que representa. Ningún elemento debe ser casual. El cuerpo y busto de tu criatura tendrán que revelar cosas y después viene el movimiento” Es importante que tu monstruo cuente algo, que su mera presencia sea capaz de transmitir el espectador indicios sobre su origen o motivación . Prueba con la iluminación, y saca el perfil bueno de tu criatura para que dé auténtico pavor, aunque tenga complejo de Preysler y no se deje fotografiar sin capas de maquillaje. Dicen que insinuar es mejor que mostrar, y los maestros del terror sí que saben desvelar a sus criaturas. Pregúntale a George Romero, en “La noche de los muertes vivientes” fue capaz de mostrar a monstruosos zombies desde todos los ángulos usando maquillaje y movimientos de cámara, y reconoce que ese blanco y negro te dio más miedo que el guion de la última temporada de “The Walking Dead”.


4. Tu actor interpreta, no imita

“Dirige al actor como un intérprete y no como un imitador , dale pistas concretas para mostrar emociones. Siempre haz eso para dar a tu monstruo una expresión. Un monstruo debe cambiar y mostrarse a medida que lo ves” Guillermo del Toro da en el clavo con este consejo. Tus actores son marionetas en tus manos, a no ser que tengas el talento de Sam Peckinpah para denigrar actores y aún así hacer grandes películas. El cine de terror vive del maquillaje, de la prótesis y la farándula tanto o más que el burlesque. Pero tienes a intérpretes a tu cargo que serán capaces de mover toda ese maquillaje o de usar su mera presencia para dar vida a un monstruo convincente. Boris Karloff en “Frankenstein” es uno de los mejores monstruos de la historia del celuloide porque James Whale supo ver más allá del maquillaje y encontró en la anatomía plomiza de Karloff una baza que emplear. “Drácula, príncipe de las tinieblas” es uno de los hitos del tándem formado por Roger Corman y la Hammer porque Christopher Lee como Drácula es inmortal y a prueba de estacas de la crítica. Karloff o Lee no tenían a nadie a quien imitar, asi que se limitaron a actuar.


5. El espacio es el hogar del monstruo

¿Te imaginas al imponente T-800 en un supermercado con un brick de leche de avena mientras la canción del Mercadona le anima a comprar panga? Ni nosotros ni Guillermo del Toro podemos imaginarlo. Un monstruo o en general cualquier relato de terror necesita de una atmósfera que acreciente el miedo o el horror de la situación. El cine gótico con frecuencia usa el espacio como una prolongación de la psique de sus personajes.. Ese uso del lenguaje audiovisual está al servicio de la psicología de los personajes, que evoluciona y se desborda en el espacio que le irá oprimiendo. Un buen maestro del horror lo sabe, y con frecuencia el único monstruo que verás no tendrá forma corpórea, sino que surgirá del interior de unos personajes un tanto locuelos. ¿Qué tienen en común “Suspiria”, “Carrie”, “The Guest” o “The Neon Demon”? El uso de un código visual que hace que la atmósfera de sus películas sea una prolongación de la situación emocional de sus personajes. La psicología en imágenes, toma nota.

6. Un inocente protagonista

“El relato gótico o de terror también necesita de un protagonista inocente o puro en su núcleo para que pueda funcionar. A veces este protagonista es una una damisela en apuros, otra veces un joven inocente y en ocasiones es la figura del niño”. Para Del Toro, y para la mayoría de expertos en el relato de terror, el horror funciona porque se basa en un permanente juego de contrarios. Uno de ellos es la clásica dicotomía entre la inocencia y la apariencia dulce y el terror y la apariencia monstruosa, el conflicto entre el niño y el monstruo. Un buen monstruo debe o bien tener trazas de esta inocencia u oponerse a ella de algún modo, ya que este juego de contrarios es un arquetipo del género. “Déjame entrar” funciona magistralmente porque el monstruo no podría ser más inocente y la figura del niño es omnipresente. “It Follows” no contiene un monstruo que orbita alrededor del concepto del niño, pero sí que tiene a una damisela en apuros que huye de su presencia.

7. Desfigura a tu monstruo

El relato de terror se caracteriza ante todo por oponer a nuestra esfera cotidiana y familiar una realidad antagónica que pone de relieve lo feo o desagradable, el reverso que no queremos ver. Con frecuencia asociamos la belleza, la normalidad o la apariencia pulcra a ideas relacionadas con la felicidad, y lo grotesco, diferente o desfigurado nos genera una gran inquietud. Cosas del canon de belleza occidental oprimiendo nuestra visión de lo cotidiano. Un buen monstruo, o al menos un relato donde el supuesto protagonista nos inquiete, debe presentar un rostro que se aparte de la belleza y nos sumerja en la tragedia y la incomodidad. “Los ojos sin rostro” enmascara a su protagonista, y aunque esta no sea un monstruo su apariencia sí lo es, generando en el espectador cierta incomodidad. “Saw” y su icónico Jigsaw no serían lo mismo sin esa máscara que no deja ver el rostro del psicópata. Desfigura y ganarás en inquietud. 

8. Atraviesa el umbral

El umbral es una de las claves del relato de terror de todas las épocas. La frontera que separa el mundo irreal, fantástico y tenebroso del monstruo y nuestro mundo real. En el momento en el que el protagonista cruza ese umbral, dos realidades antitéticas entran en conflicto. ¿Recordáis eso de que el terror se basa en un juego de contrarios? Aquí se aplica del mismo modo, el protagonista cruza el umbral y pone en contacto el mundo del monstruo con el mundo del humano. Las diferencias entre ambas realidades puede expresarse en multitud de imágenes. El propio Guillermo del Toro marca ese umbral en “El espinazo del diablo”, entre las salas del orfanato pobladas por niños que sufren las consecuencias de la Guerra Civil y los dominios acuáticos del supuesto “monstruo”, los protagonistas se pondrán en contacto con él cruzando ese umbral que les separa. En “Byzantium” un destartalado hotel pone en contacto a humanos y vampiros por igual. Traza tu umbral.

Fuente: filmin

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Ruben Peralta Rigaud

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