Criticas y Articulos de Cine

Critica a “The Great Wall” (2017) de Zhang Yimou

Ruben Peralta Rigaud

Con sus más de mil años de historia, la Gran Muralla China no sólo es patrimonio de la humanidad, sino también es el objeto en la cual giran en torno una variedad de mitos e historias. El director Zhang Yimou asocia la existencia de esa misma pared con el género de monstruos que es tan popular en Asia. La creación surgió con una coproducción chino-estadounidense, algo que es bastante inusual para los hábitos cinematográficos occidentales.

En el siglo XII, una tropa de mercenarios occidentales va hacia el Este en busca de un arma milagrosa llamada “Polvo negro”, para luego venderla al mejor postor a un alto precio. Sin embargo, el largo viaje diezmó a los guerreros hasta que sólo William Gavin (Matt Damon) y Pedro Tovar (Pedro Pascal) alcanzan a llegar a su destino: La Gran Muralla China. Los dos son hechos prisioneros, y han llegado (casualmente) en un momento especialmente difícil para la guardia y el país que la muralla protege. El Imperio Chino se ve amenazado por monstruos. Los “Tao Tei” son criaturas (que parecen lagartos) que se consideran una maldición de los dioses y cada 60 años tratan de irrumpir las paredes de la muralla y destruir el pueblo chino.

La guardia que vigila dicha muralla es liderada por la general Shao (Hanyu Zhang) y el estratega Wang (Andy Lau). Estos detienen la primera embestida, pero los Tao Tei, obviamente, a través de los años han aprendido. William y Tovar tienen sus planes, pero deciden ayudar al ejército chino a cambio de lo que fueron a buscar, pero dentro no contaban con Ballard (Willen Dafoe) un personaje que tiene un pasado con dicho ejército.

No es que la última película de Zhang Yimou es una mala película, pero dá la impresión de que el director vendió su alma a la industria de Hollywood. Somos testigos, por supuesto, del talento de Zhang Yimou para producir imágenes y secuencias impresionantes, llenas de color, sincronización y una poesía visual que envidia. Ciertamente, hay que admitir, que tiene todas las apariencias de las epopeyas chinas… y sin embargo carece mucho de esto.

El cine americano ha perdido el mercado asiático en los últimos años, por ciertas restricciones de su industria, pero no cabe duda que ésta se ha hecho cada vez más importante, ya que China abrió sus regulaciones a algunas películas occidentales por año, lo que genera rápidamente cientos de millones de dólares extras para cualquier producción que se le permita estreno allí. Por desgracia, la selección de estas películas no es nada fácil, por lo que muchos estudios se omiten siquiera a aplicar para un posible estreno. En el caso de la producción de “The Great Wall” que aunque fue creada con un presupuesto de 150 millones de dólares, es una coproducción de Estados Unidos y China, ya que la historia y el contenido contienen algunos de los valores asiáticos que buscaban asombrar a los occidentales. Fracaso total.

“The Great Wall” habla de una batalla entre el hombre y el monstruo. Las razones del ataque de los monstruos no son muy concluyentes, pasa demasiado tiempo dentro de la historia antes de tomar los acontecimientos en serio y como espectador, me deja de importar el desenlace de los personajes y su historia, por una simple razón, previsibilidad. No maneja una historia compleja o una gran cantidad de asuntos interesantes, su neta contribución es puro estilo visual basado en efectos visuales y de sonido, que en términos de calidad son ambivalentes. No es una película que podría ser sometida a un cuestionario, ya que no es un trabajo que tiene una estructura lógica, y que es evidente especialmente hacia el final. La producción le regala una bola de cristal a todos los espectadores, donde por alguna extraña razón, todo el mundo sabe en que terminará. Ahí es donde radica la verdadera magia de esta película. Y es que incluso en sus personajes encontramos esa familiaridad de haberlos visto en otras historias. Sus acciones, motivos y resultados, vienen acompañados de una reconocible familiaridad. Sus principales tienen habilidades inexplicables, fruto de una aparente continua búsqueda de problema, o por algún mandato divino.

“The Great Wall” es mediocre, con una muy buena introducción que prometía toneladas de diversión y personajes interesantes. Su mero enfoque en la acción es una clara evasión a lo poco profundo del guion escrito y firmado por Carlo Bernard y Doug Miro, ambos guionistas de la serie “Narcos”. El resultado de la película se pierde en la confusión del director Yimou, quien filmó una película asiática con formula norteamericana. Es una pena que vaya a quedar en un limbo cinematográfico.

The Great Wall Trailer from Ken on Vimeo.

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Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud