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Entrevista a Jean Jean, director de “Si Dios quiere Yuli”

Ruben Peralta Rigaud

Una de las cosas que más causa felicidad es ver a otros cumpliendo sus sueños. Y más aun cuando fuiste testigo de estos, los escuchaste mientras veías pasión en sus ojos, y hasta viste personas retrato-de-estudio-by-david-donnierburlándose de ellos, hay cierta complicidad en esta realización.

Yo conocí a Jean Jean (este no es su nombre real, o el que yo conozco no es el real, pero los artistas tienen este derecho) por allá en 1999 cuando empecé a trabajar para una compañía de helados internacionales con franquicia en República Dominicana. Jean en ese momento era uno de los vendedores más conocidos por que siempre hacia muchos turnos, si necesitabas que alguien cubriera tu turno, ahí estaba el. Era también conocido por ser “comparón” (podría decirse arrogante) pero dicha cualidad era netamente para las personas que no lo conocía y solo asumían como era él. Jean en realidad era otra cosa. Puntual, enfocado siempre a la excelencia, gran trato con clientes y una energía envidiable, energía que hacia llevadero esto de trabajar complaciendo caprichos de adultos y niños. Créanme, haría un libro con las historias allí vividas.

Desde nuestra primera conversación, tocamos el tema del cine. Yo era referencia de recomendaciones cinematográficas, el amante silente del cine. En una de esas conversaciones, Jean, me confesó que quería ser actor de cine, “es la única forma en que yo puedo vivir varias vidas, es la única forma en que puedo ser varias personas”, palabras que nunca olvidé, porque es exactamente lo que está viviendo.

Pasaron los años, y perdí contacto con él. Por medio de amigos en común y el auge de redes sociales, pude ver fotos de él y una novia española que  tiene, viviendo en Cuba, trabajando en lo que siempre quiso, incluso recuerdo haber visto algún trabajo amateur de él.

Esta es más que una entrevista sobre su documental, es una entrevista a un sueño, trabajado con paciencia, corazón y pasión. Cuando lo vi en “La Soga” mi felicidad no pudo ser más grande, y con orgullo dije “Hey, ese es …… ¡Jean! Yo lo conozco”. Ya no vende helados, ya no canta cuando llega a una heladería “Quien es el ídolo mundial de (inserte el nombre de la marca)”, canción que todos se sabían y repetían en coro. Ahora, Jean es un actor, un director de cine, un ejemplo de un sueño que si se cumplió. Bravo Amigo, ¡bravo!

Aquí, les dejo la entrevista acerca del documental donde cuenta una realidad que viven muchos haitianos residentes en República Dominicana, a través de los ojos de Yuli, su madre.

Nombre Completo

 Jean Jean

 ¿Donde naciste?

Nací en un lugar popularmente conocido como “Tierra de Nadie” en un pueblo de Haití llamado “Dlo Hond” (Aguas Profundas) en la municipalidad de Thomassique, ubicada en el distrito Cerca-la Source de la provincia fronteriza Plateau Central.

¿Qué tan importante fueron tus padres en tu Infancia/adolescencia?

A falta de un padre biológico, tengo una heroína como madre y  muchas madres y padres adoptivos que han sido importantes en mi vida, de los que destaco a Felifrán, Ángel Haché, Tanya Valette y tantas madrinas y padrinos que me regaló la divina providencia. Mi madre, mi familia y mis amigos son quienes forjaron mi espíritu y elaboraron la mochila con la que viajo por la vida, compartiendo su amor y comprensión.

¿Cuáles fueron tus trabajos antes de ser artista?

Eso prefiero responderte con mi próxima película “Si Dios quiere…”.

¿Cuáles eran tus intereses de niño?

La puntualidad en la escuela, en el trabajo y en la iglesia, y el tiempo restante para jugar.

¿Cuál es la primera película que recuerdas haber visto?

“Un Príncipe en New York” con Eddy Murphy

¿Cómo fue ese momento en que decidiste ser actor?

Concretamente en el 2001 decidí seguir el “Laboratorio de Actuación Ángel Haché” de la Escuela Nacional de Arte Dramático, ya que por indocumentado no pude entrar a la UASD a estudiar Ingeniería Civil como quería mi mentor Felifrán, porque los costes se elevaban por las nubes. Pero cuando fui al Palacio de Bellas Artes a inscribirme al laboratorio, respondiendo a un llamado que había salido publicado en la prensa, el director de la ENAD para ese entonces era Haffe Serulle, al explicarle mi situación me respondió algo así como que ‘’el arte no tenía distinción de personas, ni de color, ni de nacionalidad, ni de sexo, ni religión, porque el arte no conoce de fronteras’’ y me dijo que fuera a hablar con el profesor Haché, que él es quien elije a sus alumnos. Cuando hablé con el profesor me dijo que era absolutamente bienvenido porque tenía el mismo sentido común del director y así comencé mis estudios superiores. A ellos estaré eternamente agradecido. Pero es muy curioso que prefiera pensar que yo ya venía cultivando ese impulso desde hacía ya tiempo. Porque apenas tendría unos 4 años cuando me dedicaba a imitar a los humoristas en la televisión… Y recuerdo vívidamente, un buen día imitando a Juan María Almonte en su personaje de Bakongo en el Show de Luisito y Anthony, y mi madre celebrar mis musarañas al punto que me dijo “pero tu lo haces tan parecido a él que cuando viene a ver un buen día de estos te veo en la televisión” y creo que esas mágicas palabras de aprobación trazaron el camino por el cual transito hasta el sol de hoy.

¿Cual fue tu primer trabajo pagado como artista?

Soy teatrero y mi primer trabajo pagado vino de ahí, pero preferiría decirte que fue en la Gran Velada del Colegio de “Alba Iris” cuando yo estaba en la secundaria Mercedes María Mateo en Las Matas de Farfán. Recuerdo que esa actividad me cambió la vida, porque era la primera vez que compartía con estudiantes de un colegio privado que eran “super cool”, y a Doña Alba Iris se le ocurrió mezclarnos y fue fantástico porque había de todo: bailé en un grupo, canté en un coro y recité la “Rabiaca del haitiano que espanta mosquitos” del poeta Rubens Suro, con ese poema me volví un poco conocido en el pueblo y visitamos otras provincias. A partir de ahí todo sería historia, porque fue allí, en el pueblo de Orlando Martínez, donde mi picó el germen de la actuación, porque si bien no recibí un pago remunerado, había logrado algo que me marcó para siempre, la simpatía y aprobación o desaprobación del público, en fin había logrado exponerme y expresarme al mismo tiempo, que vale más que mil peniques o diez monedas de oro.

Cuando empezaste a dirigir, ¿quién o quiénes eran esos a los que te querías parecer?

A mí mismo, busco descubrir quien era, quien soy ahora y cuales perspectivas se trazaran delante de mí. Podría decir que en ese mirarme en el espejo, el espejo me devolvió un prisma conteniendo a otros autores que les duele los últimos latidos de la madre tierra como a mí; Charles Chaplin, Dziga Vértov, Serguéi M. Eisenstein, Maya Deren, Fernando Birri, Orson Wells, Moussa Sene Absa, Nicolás Guillén Landrián, Spike Lee, Ousmane Sembène, Santiago Alvarez, Tomás Gutiérrez Alea, Roberto Rossellini, Michelangelo Antonioni, Federico Fellini, Andrei Tarkovsky, Johan Van Der Keuken, Joris Ivens, Chris Marker, Apichatpong Weerasethakul, Lucrecia Martel, Carlos Reygadas, Michael Haneke, Pedro Costa, Won Kar wai, Abbas Kiarostami, Oliver Stone, Béla Tarr, Jean Luc Goddard, Pier Paolo Pasolini, Steven Spielberg, Xavier Dolan, etc.

¿En qué te inspiras para crear “Si dios quiere Yuli”?

En la lucha de Yuli

TRAILER- Si Bondye vle, Yuli (God willing, Yuli) – english subtitles from Soup Joumou Films on Vimeo.

¿Cómo preparaste a tu madre para el documental?

Ella me preparó a mí en realidad

¿Es el director o el guionista, el autor de una película?

Dependen muchos factores, pero para mí es el director/guionista, el autor de una película.

¿Qué importancia le das a la banda sonora?

En la Cátedra de Sonido de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, hay una máxima que reza así: “Cada director tiene el sonido que se merece”, y es que muchas veces se discriminan a los sonidistas en el set, porque algunos directores tienen una rara tendencia a enfocarse en el fotógrafo y olvidarse incluso del diseño de la banda sonora, llegando a darle un mero uso decorativo y con fines ilustrativos, porque olvidan que están haciendo un audio-visual y que la importancia repercute en un 50-50 y esto es probable que sea una deformación de nuestra generación, porque existen unos estudios que demuestran que en estos tiempos de avances tecnológicos convulsos y de saturación de la desinformación desmedida, el ser humano dedica su atención en un 60% al sentido de la visión y apenas un 20% al sentido oído, esto es un componente decisivo. Así mismo aprendimos la importancia de tener claro desde la escritura del guión, todos los recursos narrativos que nos ofrece el sonido pensado independiente de la imagen para conformar tu universo propio y genuino .

¿Si tuvieras un cheque en blanco y pudieras hacer cualquier película, ¿Cuál película seria?

La película sobre la solidaridad histórica de los dos pueblos que conforman la isla que los descendientes taínos reinvindican cómo Ayiti, buscando demostrar el origen y final común de ambas culturas, pese a los desafíos sociales y políticos que nos impone el poder económico post-colonial en el tiempo presente para mantener el status quo, impidiendo una conformación real de la identidad caribeña.

Entre tus películas favoritas, ¿cuál te hubiera gustado dirigir? ¿Por qué?

Me habría gustado dirigir la película sobre la Revolución Haitiana que intentó escribir y que nunca dirigió Serguéi M. Eisenstein, que si mal no recuerdo su perspectiva era de crear una historia paralela de la Revolución Francesa con la Revolución Haitiana, escrutar hasta qué punto eran una e indivisible y cómo repercutiría este hecho en la Revolución Bolivariana en su propia Revolución Bolchevique y en la Revolución Cubana.

¿Hubo algún momento en que pensaste “Ya no más, me rindo”?

Los hubo… Y muchos, pero siempre me digo, el sábado nos reiremos de esto.

¿Cómo es tu proceso a la hora de crear un personaje?

Lo más importante para mí como actor al incorporar un personaje es dominar el texto, investigar el universo tanto del autor, como de dicho personaje, como de la obra en su conjunto y el juego con los demás actores, creando el espacio donde es posible empezar a colaborar.

¿Es indispensable que el director de la película sea también el guionista?

En la vida nadie ni nada son indispensables mi querido.

¿Cómo ha recibido el público tu película? ¿Has recibido rechazos por parte de alguna comunidad?

Creo que el público a nivel local ha abrazado la película con gran afecto, sentimiento de agradecimiento y solidaridad real.  A nivel internacional, este año en curso hemos ganado dos premios a Mejor Documental tanto en el Caribbean Tales en Toronto como en el Trinidad y Tobago Films Festival, en donde el documental también obtuvo el premio de los Derechos Humanos otorgado por Amnistía Internacional.

¿Cuáles son tus próximos proyectos delante y detrás de cámara?

Cómo actor de teatro (porque no dejaré de hacer teatro mientras vida tenga), estamos preparando una pieza que marcará mi regreso a las tablas, y como actor de cine arrancaremos el año 2017 estrenando el último film de Ángel Muñíz “Y a Dios que me perdone” en donde, junto al director, construí el personaje Francisco Viau, un homenaje al poeta dominico haitiano Jacques Viau. También tengo un papel secundario en “El Corte” del director Félix Germán. Pero la mejor sorpresa para mí fue poder realizar mi primer protagónico junto al experimentado director José María Cabral, Julián Sosa, un personaje construido a partir de las investigaciones con el autor, los internos de las cárceles y mis propias vivencias, una película que esperamos repercuta a nivel internacional y como no, que cale en el corazón de nuestro querido público dominicano.

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud