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Critica a “Neruda” (2016) de Pablo Larraín

Ruben Peralta Rigaud

«Hay dos maneras de refutar a Neruda: una es no leyéndolo, la otra es leyéndolo de mala fe. Yo he practicado ambas, pero ninguna me dio resultado». Nicanor Parra

En la última parte de los años cuarenta, el famoso poeta y comunista chileno Pablo Neruda fue declarado traidor y obligado a esconderse, hasta finalmente huir del país. Esto inspiró al director neruda-luis-gnecco-credito-foto-fabula-diego-araya-640x429Pablo Larraín a filmar este episodio de la historia a modo biográfico, todo desde la perspectiva de un oficial de policía, lo que desencadena un verdadero juego del gato y el ratón. Dicho oficial de policía está obsesionado con perseguir al poeta, y está comprometido a detenerlo antes de que pueda salir del país. Es una película sobre un viaje arriesgado y poco común, una “road movie” con el apoyo de la improbable historia del inspector que anda tras Neruda, una película biográfica que va en contra del elogio de su héroe a través del contraste con su villano.

Pablo Larraín  rinde homenaje a un hombre inmenso, un poeta, un Premio Nobel, y lo hace a través de una mezcla de realidad y ficción, todo ambientado en el mencionado período de escape. Neruda fue elegido senador por el Partido Comunista, pero su propio Presidente Videla (Alfredo Castro), quiere verlo enjaulado, acusado de causar la resistencia popular. Así que Neruda se ve obligado a huir, perseguido por Oscar Peluchonneau (Gael García Bernal) quien lo desprecia, pero al mismo tiempo lo admira por lo que él es.

Las palabras de Neruda están en todas partes, así como su presencia en Chile “están en el aire, el agua, la sangre, el sudor”, por lo que Larraín describe la inmensidad del hombre que marcó al pueblo chileno.

Lo que vivimos en la pantalla es el divertido juego del gato y el ratón que el poeta construye para su perseguidor. Este se muestra cegado por la desesperada misión que se le da, y lo que la hace aún más agradable son los “detalles” que Neruda le deja en su larga persecución, dejándole pistas de su siguiente movimiento, impregnadas con la magnificencia de la literatura.

Neruda es magistralmente interpretado por Luis Gnecco, que encarna el arte del hombre no sólo en el papel, su poesía vuelve a la vida por hacer un espectáculo las letras de los poemas, poesías que adquieren ritmo con la narrativa, y que a su vez son exquisitamente presentadas en los excesos del poeta. Vino, mujeres y sexo son la perfecta compañía para su prosa rebelde y transgresora.

Neruda es un hombre insaciable, enamorado de la vida, las mujeres y el amor, esto incluye a su compañera, la artista argentina Delia (Mercedes Morán) quien le acompaña y apoya la mayor parte de su fuga para luego convertirse en participante de la misma narración imaginativa que estaba erigiendo con su arte bordado de palabras.

Fueron necesarios cinco años de trabajo e investigación, por lo que Larraín se sentía listo para hacer de este viaje imaginario escrito con su guionista de confianza Guillermo Calderón, donde el énfasis no está en la llegada, sino en el viaje.

El director chileno nos introduce en el mundo de Neruda como un flautista, y lo hace a través de las imágenes y la presentación de un sueño traicionado por el realismo que se encuentra en la narrativa. A través de la recitación de sus versos, nos embriaga y nos recuerda que el arte no cambia al mundo, pero inspira a aquellos que realmente quieren cambiarlo.

“Neruda” es una “road movie” más que una película biográfica, también es una espesa trama llena de misterios y pistas en la cual aprendemos más sobre el hombre que escribió “Canto General”, un poema compuesto precisamente durante su huida y exilio, en el que la poesía y la política se unen con furia y rabia. Una película dramática con contrapuntos de sonido, doblajes y falsas conexiones que ponen de relieve el virtuosismo de la acción. Larraín sostuvo su película más formal y visualmente atractiva, convirtiendo el viaje de Neruda en un viaje inspirador y liberador.

Lo que nos da Larraín es un juego de miradas y discursos, para sí mismos y para los demás, con intercambio de roles y, a menudo, cargados de una ironía sutil y aguda. Se trata de una película en la que Neruda está en todas partes, en cada fotograma y frase, tanto en las de si mismo como en las de sus oponentes. Las situaciones son agudas y sorprendente. No se inclina por el noir o suspense. Nada se deja al azar, todo está calibrado y ayuda a crear una película exquisita, provocativa y convincente. Neruda es un canto a la alegría de los ojos y los oídos.

“Neruda” fue presentada en el marco del GEMS Miami Film Festival 2016

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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