Criticas y Articulos de Cine

Hollywood ya no es racista, pero sí homófobo

Aunque la derecha estadounidense siga viendo a la industria de Hollywood como un nido de rojos, liberaloides y 12_years_a_slave_trailer_2‘desviados’, un somero vistazo revela claramente que esto no es así. Obedeciendo a la ley de la oferta y la demanda, amén de a la presión de la entidad censora MPAA, los estudios (grandes o no tan grandes) siguen esforzándose por que sus películas sean poco o nada ofensivas para un hipotético público generalista, de clase media y poco apto a rascarse la sesera. Premisas estas que suelen mostrarse muy laxas en lo referido a la violencia, pero que se endurecen al máximo cuando los cineastas tratan de abordar con objetividad áreas como el sexo, el uso de drogas, las palabrotas (que se lo pregunten a Richard Linklater y su Boyhood) o, sobre todo, el racismo y la homofobia.

 En 2013, dos informes sobre la representación de las minorías étnicas y el colectivo LGBT en el cine de Hollywood ponían a las majors como hoja de perejil. Según afirmaban dichos textos, el primero a cargo de la Universidad del Sur de California (USC) y el segundo editado por GLAAD (siglas en inglés de ‘Alianza anti-difamación de gays y lesbianas’), las grandes productoras seguían prefiriendo poblar sus películass con personajes blancos, heterosexuales y anglosajones, salvo cuando tocaba plantar en el guión a un secundario cómico o a un villano cargado de estereotipos. Ahora, en verano de 2014, han aparecido dos nuevos estudios, de acuerdo con los cuales la situación en la Meca del Cine podría haber cambiado mínimamente para afroamericanos y otros grupos étnicos, pero sigue igual de estancada en lo que se refiere a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Comencemos por las buenas (o así) noticias: en su informe de este año sobre diversidad racial, la USC asegura que la representación de minorías étnicas ha aumentado en el cine de Hollywood. Tras estudiar las 100 películas más taquilleras en EE UU durante 2013, los tres autores del estudio aseveran que, mientras en el ejercicio de 2012 un 76,3 por ciento de los personajes en filmes de gran estudio eran blancos, ahora ‘sólo’ un 74,1 por ciento de ellos se ajusta a dicho perfil racial. De la misma manera, la presencia de los afroamericanos ha subido del 10,8% al 14,1% (el mayor incremento de la tabla), mientras que un 4,9% de los personajes indexados son latinos, lo que supone un aumento del 0,7% respecto del informe anterior. Los personajes asiático-estadounidenses, por contra, son ahora menos abundantes: si en el anterior ejercicio representaban un 5 por ciento del total, ahora se quedan con un escueto 4,4%. Dichas minorías forman, avisamos, casi el 50% del público total en los cines estadounidenses.


Pese a estas cifras, el informe de la USC avisa de que el panorama global no es para tirar cohetes: según sus datos, “2013 ha sido visto como el año de un ‘renacimiento’ para el cine negro, gracias a filmes como El mayordomo 12 años de esclavitud”, pero en realidad “no se ha producido ningún cambio significativo en la representación de las minorías étnicas desde 2007 a la actualidad”. Algo corroborado, sin ir más lejos, por el hecho de que un 17% de las películas analizadas contaban con un reparto exclusivamente blanco, o por la dolorosa realidad de que las actrices latinas siguen sometidas a lo que el estudio llama “hipersexualización”. En cristiano: si eres mujer, te dedicas a actuar y tus ancestros nacieron más abajo de Río Grande, las probabilidades de que tu rol te exija desnudarte frente a la cámara o vestir de forma provocativa rayarán entre el 36,1% frente al 24,6% de tus colegas afroamericanas y el 32,2% de las blancas.

En lo referido a la industria y sus entresijos, el estudio nos echa otro jarro de agua fría: “Pocos directores afroamericanos tienen trabajo, y ninguno de ellos es mujer”, indica el epígrafe de un apartado bastante desolador. Porque, de los 100 cineastas que colocaron sus cintas en el top de taquilla, sólo cinco tienen la piel oscura. Aparte de Steve McQueen, encontramos a Lee Daniels (El mayordomo)Antoine Fuqua(Objetivo: La Casa Blanca), el especialista en comedias Tyler Perry y a Malcolm D. Lee, que debe su puesto en el ránking a Scary Movie 4. No es casualidad, por otra parte, que en las películas de estos directores el porcentaje de personajes afroamericanos se incremente: “La diversidad tras la cámara es la clave para lograr una mayor diversidad frente a ella”, asevera el estudio, recordando que el panorama étnico del censo de EE UU está cada vez más repartido y, sobre todo, que los estadounidenses de origen hispano son ahora mismo el segmento de público que va al cine con más frecuencia. Habrá que ver si los ejecutivos se dan por enterados de esta realidad.

Los gays y lesbianas siguen congelados

Pese a las advertencias de los investigadores, el informe sobre la diversidad racial en Hollywood apunta a una leve mejora, e insinúa que las majors no pueden ignorar el potencial taquillero de las minorías étnicas. Pero, en lo referente a la presencia de minorías sexuales, el informe GLAAD no es en absoluto optimista. Sus responsables califican la situación LGBT en Hollywood como “deprimente”, señalando que sólo 17 de las 100 películas más taquilleras se dignaban a mostrar personajes no heterosexuales. Para colmo, incide el texto, “en la mayoría de los casos dichos personajes sólo aparecían unos pocos segundos frente a la cámara, y estaban basados en estereotipos ofensivos”. Por otra parte, como apuntaFlavorwire, esos 17 personajes gays tienen en su mayoría un alcance absolutamente marginal: sin ir más lejos, GLAAD ha incluido en su lista Iron Man 3 porque el presentador Thomas Roberts (gay y fuera del armario) hace un cameo en dicha película.

Según el informe de GLAAD, la raíz del problema es doble, y muy alambicada: según leemos, “Los estudios nos dicen que no reciben guiones con personajes LGBT, y los guionistas nos dicen que nadie quiere comprar esos guiones”. Una explicación esta que esconde el temor por parte de las majors de ahuyentar al público ‘familiar’ y (una vez más) de atraerse las iras de la MPAA, institución que sigue poniéndose de uñas en lo que a alejamientos de lo heteronormativo se refiere. Ateniéndonos a las cifras, conviene fijarse en que los homosexuales varones se llevan un 64,7 % de esa escueta representatividad, mientras que sólo un 23,5% de las películas reconocían la existencia de las lesbianas. Las partes más flacas del pastel corresponden, como de costumbre, a los y las bisexuales (17,7%) y a las mujeres transexuales (un 11,8% que, en palabras del informe “sería mejor descrito como una parodia”). Siguiendo la tónica habitual, ni un solo hombre transexual aparece en los filmes de la muestra.

Por otra parte, Hollywood sigue prefiriendo a sus gays y lesbianas blancos y de clase media o alta: los personajes no heterosexuales que corresponden a otros grupos étnicos u orígenes sociales tienen una presencia poco menos que testimonial. Y, finalmente, cabe fijarse en que el género más proclive a la presencia LGBT sigue siendo la comedia, seguida por el drama y el cine de acción y aventuras. Algo que aquí nos cabrea mucho (la presencia LGBT en ese frikerío que espera el próximo estreno de Marvel o que sigue con ansia los tráilers de Interstellar es, en nuestra experiencia, abundantísima) pero que palidece cuando leemos que ningún personaje gay apareció en 2013 en una película para niños o de animación.Y, no: nos tememos que el desmelene de Elsa (Frozen) cantando Let It Go no cuenta. Parece que el miedo a espantar a los padres conservadores sigue pesando más que, por ejemplo, la imagen de Disney como una empresa inclusiva y gay friendly.

Para terminar, GLAAD señala que la televisión sigue siendo mucho más inclusiva que el cine en asuntos LGBT. Algo que la asociación identifica como una prueba de que “el público generalista está dispuesto a acoger a personajes no heterosexuales y sus historias”, y de que “el público estadounidense sigue siendo mucho más abierto de miras y progresista de lo que muchos piensan”. Además, apunta el estudio, las series de nuevo cuño suelen tener una repercusión mucho más intensa entre un público joven, para cuyos integrantes el hecho de tener amigos o amigas gays o lesbianas (o de reconocerse a sí mismos como tales) no supone un trauma o un tabú. En lo que se refiere a la pantalla grande, asegura, todavía queda esperanza: “Películas como Los juegos del hambre, un filme de acción con protagonista femenina, demuestran que romper las fórmulas conservadoras y anquilosadas vale la pena”.

Fuente; Cinemania

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Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud