Criticas y Artículos de Cine

Editorial personal sobre Robin Williams

Robin_WilliamsCreo que la muerte de Robin Williams, de alguna forma romántica, me afecto como si fuera la muerte de alguien cercano. Nunca tuve la oportunidad de estrechar su mano, es más, ni siquiera verlo de lejos, pero cuando creces en frente de una pantalla como lo hice yo, la mayoría de mis horas y mucha de mi información mientras crecía, vino del cine. Este señor sabía darme el consejo adecuando en el momento perfecto. Quizás esté siendo soñador, pero si hubieras crecido como lo hice yo, entenderías que lo siguiente es netamente basado en la vida real, la mía.

Yo perdí a mi madre en el 1996, exactamente el miércoles 23 de octubre de ese año, y fue un proceso algo confuso para mí. Es ese sentir, el de que la vida no tiene sentido alguno, y un despreciable sentimiento de soledad y rabia. Rabia de no tener una explicación y una inconmensurable manía de todo el que te rodea de sentir lastima por ti. Por algún tiempo me quedé aislado, algo que mis amigos más cercanos no permitieron, a quienes les estoy agradecido por ello.

Para el segundo aniversario de su muerte, estaba en casa de un amigo, William, quien era mi compañero de cine. Éramos inseparables y compartíamos mucho. Recuerdo vivamente ese momento cuando pusimos la nueva película de Robin Williams, que había ganado el Oscar a mejor efectos especiales. Nunca he podido decir el nombre correcto de la película en inglés, pero en esta película, Robin es un médico que muere, quien previamente ya había perdido a sus hijos y posteriormente su esposa se suicida. La historia se va desenvolviendo en un lugar que es el cielo, pero un cielo que es particular para cada alma que logra llegar. Mientras la historia se va desarrollando, van sucediendo cosas que a la larga terminan en una supuesta misión ¨suicida¨, en fin, cada vez que la veo y recuerdo esos momentos, no puedo evitar no llorar, porque según esta historia, algún día veré a mi madre de nuevo, y tal vez no sea cierto, pero qué más da, no pierdo nada creyendo en que así será. Si voy a creer, que sea a mi conveniencia.

El tiempo pasa, y afortunadamente decido estudiar medicina. De alguna forma en contracorriente me lanzo en el vacío de esta exigente carrera, más que carrera, en este estilo de vida, pero por algunos vaivenes del momento, debo salir de mi casa y mudarme solo. Mi única posibilidad de cumplir este sueño profesional fue  buscado un trabajo de noche, y estudiar durante el día. Logro trabajar en una franquicia de helados norteamericana, donde cuando llega mi primer magnifico cheque de 480 pesos, decido románticamente, ir (nada más y nada menos) al cine para celebrarlo, a ver Patch Adams. Solo les quiero confesar que si no hubiera sido por esa decisión, no hubiera terminado mi carrera, ya que esta mediocre película me dio el impulso que en ese momento necesitaba. Recuerdo vivamente en aquella sala 3 del Palacio del Cine de la 27 de Febrero (Avenida en RD) cuando Patch decía desafiadamente a unos médicos que lo juzgaban ¨ Quiero ser médico de todo corazón, quiero convertirme en médico para servir a otros. Es cierto que he perdido mucho, pero también he ganado, he compartido mi tiempo con pacientes y el personal del hospital. Y hemos llorado juntos y reídos juntos, y no importa lo que hoy decidan, me convertiré en el mejor médico que el mundo ha visto….¨ No tienen idea de lo que eso ha significado para mi hasta hoy en día. Es casi seguro que no soy ni cerca el mejor médico del mundo, pero si cumplí un sueño, y creo que al final eso es más satisfactorio que méritos físicos otorgados por otros.

El tiempo siguió pasando, y una tarde de domingo, rente ¨La Sociedad de los Poetas Muertos¨ . Sé que estaba pasado de tiempo, ya que la película es del 1989, pero el buen cine no envejece. Gracias a esta película, dirigida por un Peter Weir, muchos espectadores (sobre todo los más jóvenes) reemplazaron aquel odiado “Nanu-nanu” con unas palabras mucho más cargadas de sentido: “¡Oh, capitán, mi capitán!”, con el que el poeta Walt Withman coronó ´´La última vez que florecieron las lilas en el huerto, su elegía a Abraham Lincoln, me hizo despertar tras un largo periodo de quejas y malas notas en la universidad, uniendo a mi vida el sentido de pensar y decidir lo que quería, de subirme en ese pupitre y ver las cosas de un modo diferente.

Pero no se quedó ahí. Con una extraordinaria conversación con Matt Damon en el parque en ¨Good Will Hunting¨, con el deseo de vivir de ¨Bicentennial Man¨ y con sus innumerables excentricidades cuando con esa gracia única y maravillosa de entretenernos apenas usando su voz en algún dibujo animado, este actor cambio muchos rumbos en mi vida.

Sé que muchos pensaran que Robin era un actor que recitaba de memoria textos de un guionista, o que de alguna forma muchos de sus roles fueron influenciados por los directores de turno. Pero hay algo que no cambia, es la elección del actor a estos roles, el estilo que puede poner a dicho personaje y una que otra improvisaciones, de las cuales, Robin era un maestro.

Dice Facundo Cabral, ¨ ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre¨, Robin no murió. Por lo que he podido ver en redes sociales, su trabajo llegó a millones de personas, millones lo lloran y lo extrañarán, millones están tristes y escojo no enfocarme en su tristeza cual chiste del payaso Pagliacci, sino en el bien que hizo y interesantísimos personajes que interpretó en el cine.

VIDEO ESSAY: Robin Williams 1951 – 2014 from Nelson Carvajal on Vimeo.

Acerca del Autor

Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud

Rubén Peralta Rigaud nació en Santo Domingo en 1980. Médico de profesión, y escritor de reseñas cinematográficas, fue conductor del programa radial diario “Cineasta Radio” por tres años, colaborador de la Revista Cineasta desde el 2010 y editor/escritor del portal cocalecas.net. Dicto charlas sobre apreciación cinematográfica, jurado en el festival de Cine de Miami. Vive en Miami, Florida.

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