Criticas y Articulos de Cine

10 novelas eróticas que se convirtieron en películas

Comenzó como un fanfiction sadomasoquista de Crepúsculo, después se convirtió en sombrasuna trilogía de novelas descomunalmente exitosas y está cada vez más cerca de tener una adaptación al cine que a buen seguro romperá taquillas. Hablamos de 50 sombras de Grey, la serie literaria de E. L. James cuyo proyecto cinematográfico ha provocado unos cuantos titulares. Aunque las noticias que vinculaban a Angelina Jolie con el futuro filme resultaron ser habladurías, finalmente las productoras Universal y Focus Features han fichado a una mujer, Sam Taylor-Johnson (Nowhere Boy) para filmar la historia de la sumisa Anastasia y de Christian Grey, el millonario dominator.

¿Qué tal le irá a la película de 50 sombras de Grey? Pues, dado que el libro original ha vendido 70 millones de ejemplares en todo el mundo, suponemos que bien, pese a que cuando indagamos en el porno hecho por y para mujeres la mayoría de nuestras interlocutoras confesaron que no les gustaba un pelo. Con todo ello, conviene recordar que los volumenes de E. L. James no son las primeras novelas subidas de tono que se convierten en éxitos de librería, ni tampoco las primeras en llegar a la pantalla. Para demostrarlo, CINEMANÍA ha reunido estos ejemplos selectos. Recordad: mucho cuidado con las manos, que luego van al pan.

Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974)

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El libro: Presuntamente escrita por una mujer (de nombre auténtico Marayat Rollet-Andriane), pero realmente pergeñada a medias entre ella y su marido diplomático, esta novela exótica y rijosa cimentó su fama a través de ediciones clandestinas, y sólo fue publicada oficialmente en 1967.

La película: Muy a pesar de ella misma, Sylvia Kristel pasó a la historia encarnando a esta francesa malcasada que se deja llevar por el clima calentorro de Tailandia. En la transición de la letra impresa a la pantalla softcore, la historia perdió detalles polémicos como la edad de la heroína (en el libro, Emmanuelle tiene 19 años) y los episodios de sexo gay. Dignos de un análisis aparte son sus mil y una secuelas apócrifas, tales que Adiós, Emmanuelle, Emmanuelle negra, Emmanuelle y los caníbales o la serie televisiva Emmanuelle en el espacio.

9 semanas y media (Adrian Lyne, 1986)

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El libro: Tras una severa crisis familiar (motivada, básicamente, porque su padre había trabajado para los nazis en Austria), la autora Ingeborg Day adoptó el seudónimo de Elizabeth McNeill para lanzar su crónica de una relación sadomasoquista en 1978. La novela se convirtió en un éxito de librería, y la verdadera identidad de su artífice fue revelada al público cinco años más tarde.

La película: Efectivamente, hablamos de la película responsable de que el 90 por ciento de los stripteases del mundo tengan el You Can Leave Your Hat On como música de fondo. Con todo nuestro respeto a Kim Basinger, Mickey Rourke y a los fans que apreciaron el filme en su momento, señalemos que la novela original es mucho más violenta y menos romántica, con poco espacio para las canciones de Joe Cocker y Randy Newman. Sí, el mismo Randy Newman de Hay un amigo en mí: qué cosas.

Fanny Hill (G. O’Hara, 1983)

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El libro: La popularidad de esta novela, sobre las andanzas de una prostituta en el Londres del siglo XVIII, puede ser atestiguada por sus consecuencias lingüísticas. Pese a las prohibiciones y persecuciones, que se remontaron hasta 1966, su éxito fue tal que el nombre de su protagonista se usa en inglés como eufemismo para los genitales femeninos. Por otra parte, su autor John Cleland era probablemente homosexual, y detestaba su propia novela.

La película: La adaptación de Fanny Hill mejor considerada por los críticos es una miniserie estrenada por la BBC en 2007. Pero, como dicho programa se centra más en las virtudes de la novela como retrato social y humorístico, nosotros presentamos esta cinta softcore y ochentera más atenta a otro tipo de cualidades. Acompañando a la maciza Lisa Foster, fornicatriz titular, encontramos a dos actores con caché como Oliver Reed (Gladiator) y Shelley Winters (Lolita), esta última ejerciendo de madame con pelucón.

Marqués de Sade: Justine (Jess Franco, 1969)

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El libro: Personaje polémico donde los haya, Donatien Alphonse François De Sade ha pasado a la historia como el arquetipo de aristócrata libertino. Este novelón sobre las desgracias de una pobre huerfanita escandalizó tanto a Napoleón Bonaparte que el emperador francés ordenó personalmente el encarcelamiento del autor. El cual, habiéndose tirado buena parte de su vida en prisiones diversas (incluída la Bastilla), estaba ya curado de espantos.

La película: Según IMDb, las obras del Marqués de Sade ha sido llevadas al cine en la friolera de 34 ocasiones, pero el honor de filmar Justine por vez primera corresponde a nuestro añorado ‘tío Jess’. Aparte de por el nombre de su director, Marqués de Sade: Justine presenta un gran interés por dos razones. Para empezar, Klaus Kinski aparece dando vida al autor del tocho, todo un contraste con el Geoffrey Rush de Quills. Y, para seguir, la actriz que da vida a la susodicha Justine es nada menos que Romina Power, la hija de Tyrone Power y futura mujer de Al Bano. Con semejantes mimbres, el filme tiene asegurada la condición de clásico, con o sin latigazos.

Historia de O (J. Jaeckin, 1975)

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El libro: Muchos autores de novelas eróticas optan por usar seudónimos femeninos para calentar la imaginación de sus lectores. Pero este no es el caso: Pauline Réage, autora de esta biblia sadomaso, se llamaba en realidad Anne Desclos, reputada traductora y crítico literario que escribió la novela como regalo para su amante, el erudito Jean Paulhan.

La película: Tras el enorme éxito de Emmanuelle, el muy verduscón Jaeckin se puso a adaptar otro clásico de la literatura francesa de alcoba, reemplazando a Sylvia Kristel por la tremenda morenaza Corinne Cléry. Moderadamente escandaloso en su día, el filme se ganó una prohibición en Gran Bretaña pese a que sus imágenes suavizan muchísimo las depravaciones y humillaciones del texto original. Por otra parte, su actriz protagonista reaparecería como ‘chica Bond’, acompañando a Roger Moore en Moonraker, antes de verse atrapada para siempre en las cadenas de la serie B.

Las edades de Lulú (Bigas Luna, 1990)

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El libro: Con 29 años, la escritora Almudena Grandes dio la campanada en el mundo literario, ganando el premio La Sonrisa Vertical con su relato sobre las andanzas erótico-festivas (muy eróticas, poco festivas) de una mujer española de clase media. El libro fue un gran éxito de ventas, y ha sido traducido a 19 idiomas.

La película: Contando tras la cámara con un experto en follones de la talla de Bigas Luna, estaba claro que la adaptación de Las edades de Lulú iba a crear polémica. Y, de hecho, la creó desde justo antes de comenzar el rodaje, cuando las hermanas Ángela y Mónica Molina abandonaron la producción con cajas destempladas. “Me han vendido una historia de erotismo elaborado que, a la hora de la verdad, es una porno”, declaró Ángela, quien fue reemplazada por la italiana Francesca Neri. Además de esta, de Óscar Ladoire y de una María Barranco que ganó el Goya por su papel de transexual, en la película aparece un Javier Bardem jovencísimo ejerciendo prácticas sexuales de índole manual, y precisadas de mucha vaselina.

Las mil y una noches (Pier Paolo Pasolini, 1974)

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El libro: ¿Creías que en el clásico por excelencia de la literatura árabe sólo había hueco para lámparas con genio dentro, alfombras voladoras y gritos de “¡Ábrete, sésamo!”? Échale un vistazo a esta adaptación, y comprobarás que esto no es así ni de lejos.

La película: Aunque lo suyo eran más los jovencitos en paños menores (o en calzones de futbolista), Pasolini no se cortaba un pelo en retratar la anatomía femenina en traje de Eva, como prueban tanto este filme como El Decamerón y Los cuentos de Canterbury, las otras dos entregas de su llamada ‘Trilogía de la vida’. De hecho, sus masivas dosis de jolgorio y despelote propiciaron que Las mil y una noches fuese elegida por TVE para inaugurar su espacio Cine de medianoche, dedicado a los filmes calentorros. Señalemos, pese a todo, que el cineasta cayó presa de una feroz depresión tras rodarla, lo que le llevó a adaptar a nuestro conocido el Marqués de Sade en su siguiente trabajo, Saló o los 120 días de Sodoma. Filme que, aunque rebosante de desnudos, tiene poco de estimulante y mucho de terrorífico.

Diario de una ninfómana (Christian Molina, 2008)

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El libro: Jugando con la socorrida carta de la autobiografía (si eso es cierto o no, lo dejamos en otras manos), la francesa afincada en España Valerie Tasso ofrece una presunta memoria de sus experiencias como adicta al sexo.

La película: Con la futura actriz de Hispania y Gran Reserva Belén Fabra en funciones de protagonista, Diario de una ninfómana contó con las artes de la guionista Cuca Canals, habitual en los trabajos de Bigas Luna. Pero ni la percha de su intérprete principal ni la polémica asociada al libro impidieron que lo más comentado del filme fuera su póster, retirado de las paradas de autobús y metro por el Ayuntamiento de Madrid. A causa de este escándalo, tanto la cadena autonómica Telemadrid como la red radiofónica COPE rehusaron emitir publicidad de la película.

Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999)

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El libro: Que si el modernismo vienés, que si los (difusos) límites entre realidad y fantasía, que si la influencia de Freud… Todo eso está muy bien, pero lo que más llama la atención de Relato soñado, la novela de Arthur Schnitzler, son los extremos de paranoia a los que llega el protagonista cuando descubre las fantasías sexuales de su mujer.

La película: Preparada durante décadas, con la meticulosidad maníaca de la que sólo Kubrick era capaz, la última película del autor de 2001 está rodeada por la leyenda. Y, aunque nunca sabremos si Tom Cruise y Nicole Kidman se divorciaron a causa de ese rodaje larguísimo (casi dos años) y lleno de incidentes, o si el genio del Bronx se las apañó para incluir sexo explícito en sus fotogramas, lo cierto es que resulta tan sensual como inquietante. De hecho, nuestra única queja sobre ella es que el personaje de Cruise no se llame Fridolín, como su contrapartida en la novela.

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo * pero nunca se atrevió a preguntar (W. Allen, 1972)

 

El libro: En realidad, el volumen del médico David Reuben adaptado en esta película no es una novela, sino un libro de divulgación destinado a aclarar leyendas y prejuicios. Aun así, sus temas controvertidos (para la época) lo convirtieron en un éxito de ventas y en carnaza para la polémica. Igualito que El libro de la vida sexual de López Ibor en España, vamos.

La película: Por supuesto, el libro de Reuben era material de primera para que el genio de Manhattan, consumado erotómano, hiciese de las suyas. Pasándose por el forro todo el contenido intelectual del volumen, eso sí, y entregando escenas tan inolvidables como cuando Gene Wilder es sorprendido in fraganti con su amada oveja, la parodia de Antonioni centrada en el sexo en público, Burt Reynolds como neurona (con la voz española de Constantino Romero) y ese momento épico en el que Woody es perseguido campo a través por una teta gigante. Nosotros todavía estamos esperando a que nos llamen para concursar en ¿Cuál es mi perversión?, no decimos más.

Fuente: Cinemania

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Ruben Peralta Rigaud

Ruben Peralta Rigaud